Ara Malikian, la historia hecha violín

El genial músico de origen armenio arrebata el disfrute al Teatro Falla de Cádiz con un insólito trayecto melódico carente de fronteras.

Si en un fabuloso ejercicio de metonimia musical Ara Malikian se convirtiese en su propio violín, transmutado en las mil y una notas que es capaz de exhalar, estaría hecho de madera robusta aunque algo astillada por el crujir de tablas de una inagotable gira. Presto siempre a encarar cada melodía con una precisión que engarza con lo popular sin concesiones, en su sentido de idiosincrasia compartida al servicio del disfrute. Así lo hizo la noche del 21 de marzo, el cumpleaños de Bach, en el Gran Teatro Falla de Cádiz, donde compartió con el respetable La increíble gira de violín, su historia hecha historias sonoras y un sinfín de anécdotas que recorren el globo sin fronteras ni esnobismos de puristas trasnochados.

Si este músico global y sin escalas fundiese su enérgica anatomía en equilibrio con las cuerdas del instrumento al que ensalza y que un afortunado día le legó su abuelo “El Bailarín”, refugiado del genocidio armenio, significante y significado no cabrían en el más inmenso de los pentagramas para invocar a toda la pléyade de genios que conforman su maleta musical, aquella que nunca descansa, abierta en canal, lista para ser desordenada sin mesura en un inexplicable orden, desde las entrañas, con sudor virtuoso de nómada ligero y perecedero equipaje.

Ara Malikian desplegó talento en el Teatro Falla. Foto: Julio Sampalo.

Ara Malikian desplegó talento en el Teatro Falla.                                                                                                                           Foto: Julio Sampalo.

Malikian es capaz de filtrar pizzicatos, martelés y glissandos en un etéreo paseo por el escenario para arrojarlos al abrigo de una solvente banda compuesta por violín, viola, guitarras, batería, tablas hindúes, violonchelo y contrabajo que devuelve el reflejo sonoro con la firma de Bowie, Led Zeppelin o Quentin Tarantino, un delicioso aquelarre de genios para celebrar en el Falla al mismo tiempo la talla de Paganini o denunciar la vergonzosa situación de los refugiados al escalofrío de la composición 1915, con la que cerró el concierto. Tan dolorosa y presente como el poder de la música para aliviar, en apenas dos horas, cualquier rastro de mezquindad.

Al vibrar del más placentero de los delirios colectivos, Malikian capitaneó un espectáculo prendido de un insólito violín transfronterizo entre lo elevado y lo plebeyo, con la exquisitez de otra época y la rebeldía de la más rabiosa actualidad. ¡Qué la música bendiga a los clásicos modernos porque en sus virtuosas manos reside el empuje de la nostalgia!

Si ese violín adquiriese la forma de Ara Malikian estallaría en quejidos canallas para explicar por qué su talento es capaz de parir un vals dedicado a Kairo, su hijo, una delirante danza tributo a los percebes o un réquiem ante la muerte de su propia herramienta, él mismo si le hacemos el juego a la metonimia, que le sobrevivirá a lo largo de este viaje sin fin por la alegría, la paz y la guerra, el desarraigo, la libertad, el amor y el riesgo, tan humano, de no parecerse a nadie y sacarle a todos el jugo sin estridencias.

Ara Malikian hizo historia en la sensibilidad de los gaditanos y regaló parte de la suya en melodías inexplicablemente bellas por porosas y excelentes. Su violín, al ser él mismo, se entregó sin concesiones al aplauso, entre las butacas, para recontar la historia, en mayúsculas, en sus múltiples sensibilidades musicales.

Imagen de portada de Julio Sampalo.
Julio Sampalo

Autor/a: Julio Sampalo

Julio Sampalo (Cádiz, 1983) es periodista, fotógrafo y licenciado en Publicidad. Durante más de una década, ha desarrollado su labor profesional en la prensa local de su ciudad, con una especial pasión: el ámbito cultural y sus protagonistas.

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