Una apuesta militante

‘Alameda 39’. Revista de poesía. Número 4. Monográfico: “Tras la huella beat”. Dirigida por Gema Estudillo y Uberto Stabile.
‘Hey Jack Kerouac, La huella beat en la poesía en lengua española’. Colección La Oveja Negra. Asociación Cultural Garvm, Aljaraque, Huelva, 2018.

Ha dedicado la revista onubense Alameda 39, dirigida por Gema Estudillo y Uberto Stabile, un monográfico a la “huella beat” en la poesía española, y lo ha acompañado de una antología poética que, bajo el título genérico Hey Jack Kerouac, espiga testimonios elocuentes de esa huella en una gama de poetas españoles e hispanoamericanos que van desde alguno que empezó a despuntar en la inmediata posguerra, como fue el caso del gaditano Carlos Edmundo de Ory, hasta jóvenes poetas contemporáneos, pasando por conocidos nombres ligados a coyunturas muy definidas de la poesía en español en el último medio siglo: Cristina Peri Rossi, Alexis Díaz Pimienta, Jesús Fernández Palacios, Juan José Téllez o Ángel Petisme, entre muchos otros.

Carlos Edmundo de Ory.                                                                                                                          Foto: EFE.

Tienen en común todos los poemas antologados el incluir una referencia explícita a algún nombre o circunstancia claramente asociados al movimiento literario norteamericano que conocemos como “Beat Generation”; lo que resulta, por supuesto, ilustrativo del interés que autores como Jack Kerouac, William Burroughs, Allen Ginsberg o Lawrence Ferlinghetti, entre otros, han suscitado en muchos poetas españoles e hispanoamericanos contemporáneos o posteriores, pero aplaza quizá la respuesta a la cuestión de si esa influencia, o esa posible coincidencia en las actitudes literarias y vitales, han ido más allá de ese aspecto referencial: si no cabría espigar posiciones similares a las que representa el mencionado Ory, por ejemplo, en otros poetas coetáneos tan decididamente excéntricos –en el sentido de voluntariamente alejados de las estéticas dominantes en su tiempo– y marginales como el aragonés Miguel Labordeta o el “raro” barcelonés Juan Eduardo Cirlot, por citar solo dos.

Por eso es especialmente interesante, a la hora de establecer si realmente existe esa estela de la estética “beat” en el ámbito hispano, la lectura de los textos teóricos que incluye el número monográfico de la revista que completa esta doble publicación. En ellos el lector encontrará, no solo el relato pormenorizado de determinados hitos de la confluencia entre los maestros norteamericanos y sus homólogos y afines españoles –tales como el encuentro entre Carlos Edmundo de Ory y Allen Ginsberg en Nueva York en 1987, del que da cuenta un exhaustivo artículo de José Manuel García Gil, o el celebrado recital del segundo en Madrid en 1993, del que se ocupa Pilar González España–, sino también alguna notable tentativa de encuadrar esa afinidad electiva en el relato de la evolución general de la poesía española e hispanoamericana del último medio siglo. En ese aspecto, destaca, por su rigor y por la abundancia de datos, el artículo aportado por el cubano Alexis Díaz Pimienta, en el que atinadamente se documenta la afinidad esencial entre la estética “beat” y los distintos intentos de la poesía en lengua española –y, en concreto, la cubana– por elaborar un discurso capaz de expresar la moderna sensibilidad urbana desde una perspectiva crítica y realista, tanto en el fondo como en el lenguaje utilizado. En la misma línea se expresa Uberto Stabile en sus artículos “Las cenizas de Allen Ginsberg” y “La huella beat en la poesía iberoamericana”, de los que cabe destacar, además de la profusión de datos, el especial énfasis puesto en la labor de determinados grupos declaradamente marginales, tales como los “infrarrealistas” mexicanos, y en las soterradas conexiones entre ellos a lo largo y ancho del ámbito de la poesía en español, antes incluso de que algún miembro destacado de estos grupos –véase el “infrarrealista” chileno Roberto Bolaño– alcanzara la fama y aportase una inesperada notoriedad a sus raíces.

Más allá del menudeo de datos, no obstante, cabe destacar el acercamiento que Gema Estudillo hace, en su artículo “Y William Blake visitó San Francisco: las raíces románticas del movimiento beat”, a la raíz de la cuestión: el peso que sobre todas estas propuestas tiene la faceta más radical y visionaria del Romanticismo, cuya fuerza no quedó en absoluto agotada en su momento histórico y ha venido aportando periódicamente semillas de renovación a la poesía occidental de los últimos doscientos años. La “generación beat” fue el último afloramiento de esa tradición en el ámbito de la poesía en lengua inglesa; y cabe postular, a la luz de la obra singular de Carlos Edmundo de Ory y otros poetas-isla, que quizá esa herencia todavía tiene importantes frutos que dar en la poesía en lengua española, en la que el Romanticismo histórico no alcanzó el desarrollo y la importancia que en otros países.

Da, desde luego, que pensar esta decidida apuesta militante por una tradición soterrada cuyo potencial renovador no se puede ignorar. En ese sentido, la reivindicación implícita en esta doble publicación a cargo de una revista periférica merece ser tenida en cuenta por todos aquellos que se dicen interesados por estas cuestiones.

Foto de portada: Jack Kerouac.
José Manuel Benítez Ariza

Autor/a: José Manuel Benítez Ariza

José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963) vive escribiendo y escribe sobre la vida: un poco cada día, un poco de todo, en una profusión hecha de muchas brevedades. Narrador, poeta, traductor y articulista, el hilo conductor de esta aparente dispersión de fuerzas es su "diario abierto" Columna de humo, en el que trata de explicarse.

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