Un escritor, una ciudad

‘Madrid’. Andrés Trapiello. Ediciones Destino. Barcelona, 2020. 554 pp.

Es posible que una de las razones por las que he disfrutado tanto la lectura de este libro resida en el hecho de que nací en Madrid y viví allí gran parte de mi juventud. Pero, dejando aparte afectos personales, no me cabe ninguna duda de que las muchas horas de alegría literaria que me ha proporcionado este Madrid de Andrés Trapiello (León, 1953) son mérito exclusivo del buen hacer de su autor y de su prosa limpia, cervantina y llena de sorpresas.

“Este libro ha sido el fruto de cuarenta años de vida madrileña y de muchos derribos”, afirma. “Durante los cuatro que ha trabajado uno en él he ido tomando notas de lecturas, paseos e impresiones, y aprovechando las que he ido guardando en unas libretas de hule negro, encontradas, cómo no, en el Rastro”. Esos cuatro años de trabajo, más los cuarenta de vida madrileña que menciona, han dado como resultado una obra apasionada, original y exhaustiva, que es a la vez un recorrido por la historia de Madrid, una guía para foráneos y una autobiografía.

“El día que decidí venir a Madrid fue el más importante de mi vida”, confiesa el escritor que, con 17 años, abandonó el domicilio familiar tras una fuerte discusión con su padre, motivada por desavenencias políticas. “Ese día pudo parecerle a uno que Madrid era un destino, pero ahora veo claro que era un origen”. Origen sin duda de una carrera literaria cuyos espléndidos frutos son de sobra conocidos. “No sabemos si Madrid es un pueblo, un poblachón manchego como se ha dicho, una capital de provincias, la capital de España o la ciudad moderna y fascinante que nos descubren a diario tantos extranjeros (incluso puede que sea todas esas cosas a la vez), pero desde que Galdós […] escribió Fortunata y Jacinta e hizo de Madrid la ciudad donde transcurrió su historia, para mí Madrid es el corazón de la literatura”.

Como no podía ser menos, la literatura permea este libro de principio a fin. Presidida por la imponente figura de Benito Pérez Galdós, por sus páginas deambulan diversos tipos de escritores: los que vivieron en Madrid; los que, además de hacerlo, hablaron de ella; y aquellos que simplemente la usaron como telón de fondo para alguna novela. Encontramos referencias a Baroja (las más numerosas, después de Galdós), a Juan Ramón Jiménez, Azorín, Ortega y Gasset, Gómez de la Serna, Cervantes, Lope de Vega, Larra, Bécquer, Cela, Umbral, Gil de Biedma, Mesonero Romanos, Gaya, Bergamín, y un largo etcétera. Y, con ellos, pintores como Velázquez, Goya, o el propio Ramón Gaya, al que Trapiello no duda en calificar de maestro deslumbrante: “un maestro es siempre no el que te cambia la manera de escribir o pintar, sino la manera de vivir”.

En este amenísimo recorrido, plagado de anécdotas, por la ciudad de Madrid y por su historia, Trapiello nos habla del origen del nombre, de sus primeros pobladores, de sus reyes, sus estatuas, sus palacios, de los restaurantes donde ha solido ir a comer con amigos, del río Manzanares, de los nombres de sus calles y cómo han ido cambiando a lo largo del tiempo (el capítulo titulado “Catálogo de las calles de Madrid” se revela inesperadamente poético), del Rastro (una de las grandes aficiones de Trapiello), del Madrid de Galdós, del de la guerra civil, de sus barrios, de sus museos…

Como apoyo a la labor de documentación llevada a cabo, se incluyen numerosas ilustraciones (358, para ser exactos), que comprenden fotografías y postales antiguas, dibujos, planos, billetes de metro, cuadros y grabados, portadas de libros, recortes de revistas, prospectos publicitarios o carteles de películas, por citar algunos ejemplos.

Andrés Trapiello.

Pero, como se ha dicho antes, se trata de “un cruce de vida, historia y guía”, y el texto se encuentra entreverado con la narración autobiográfica de episodios vividos por su autor, desde que empezó a trabajar como vendedor callejero de enciclopedias hasta la actualidad. Y todo ello narrado con una prosa desprovista de artificio y aderezada con toques constantes de humor. Véase, por ejemplo, las líneas en las que, tras contar la leyenda referida a san Isidro, patrón de Madrid, según la cual un ángel labraba por él la tierra mientras el santo se dedicaba a sus rezos, añade lo siguiente: “¿Y quién no ha soñado alguna vez que los libros se le escriban solos, arados por una yunta de críticos?”. O cuando, hablando de arquitectura, define a la que caracteriza a la Gran Vía como “rarísima, floripóndica”, o afirma que entre las casas de cierto tramo de la calle Mayor “[no] hay ninguna especialmente bonita ni extraordinaria en sí misma, pero el conjunto tiene un gran encanto, porque el eclecticismo se mejora a sí mismo, como la sopa juliana, con la variedad de ingredientes, y gana mucho con el tiempo. Bueno, con el tiempo, menos nosotros, gana casi todo”.

En última instancia, la pasión que el autor siente por esta ciudad “fea-bonita” según la define, proviene de su materia humana: “Madrid es principalmente donde han vivido la mayor parte de las personas a las que he admirado, contemporáneos nuestros o del pasado, y a las que he querido, donde yo mismo he vivido solo o acompañado de aquellos cuya existencia me es tan o más necesaria que la mía”. Y, como para homenajear a todos aquellos con quienes ha compartido en mayor o menor grado sus cuarenta años de vida madrileña, incluye en las páginas finales del libro cuatro larguísimos listados extraídos de sus agendas telefónicas, desde el año 1975 hasta la actualidad. “Si este libro hubiera sido una novela, estos serían los personajes”, dice.

En resumen, un libro para disfrutar adentrándose en el pasado y el presente de Madrid, de la mano de un escritor provisto de un impresionante bagaje cultural. Alguien que habla de sí mismo y de su entorno desde la lucidez, la ironía y el amor a una ciudad “hospitalaria […], la refutación de cualquier nacionalismo”, donde todos caben: “Madrid es de cualquiera de los que viven y aun pasan solo temporadas en él”, porque “madrileño es desde el primer día aquel que viene a vivir aquí sin que por ello se le niegue su patria nativa”. Una ciudad “generosa”, cuyo secreto reside en que “vive y deja vivir”.

Elena López Torres

Autor/a: Elena López Torres

Elena López Torres es Doctora en Filología Inglesa. Ha sido profesora titular de la Universidad de Cádiz durante más de dos décadas. Ha publicado diversos libros para la docencia, y artículos de tipo académico en revistas nacionales e internacionales. En el campo de la creación literaria, es autora de 'El mueble oscuro y otros relatos' (Renacimiento, 2011), y de la novela 'El yacimiento' (en prensa).

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