Taha Salim: “El arte está destinado a ser compartido con tanta gente como sea posible”

Fue a finales de 2025, buscando lecturas de poesía en Barcelona, cuando llegué a la librería La Prole. Allí se realizaba Manfa, una palabra en árabe que significa exilio. El concepto, complejo y cargado de historia, resume las mil y una noches que atraviesan quienes deben abandonar su tierra por los conflictos que azotan a esa zona por motivos coloniales.

Manfa es una lectura mensual que reúne a poetas de todo el mundo para leer en sus lenguas textos que reflexionan sobre la migración y el desarraigo. Detrás del encuentro está Taha Salim (31), quien, acompañado solo por su voz —a veces por instrumentos musicales— comparte los poemas reunidos en Remnants of War, Migration, Love, un libro independiente publicado a finales de 2024, editado por Jacob Warn e ilustrado por Nadine, aún inédito en castellano.

Su obra no habla únicamente de un hombre que enfrenta sus heridas, que carga consigo, como aquella mochila que nos hablaba Saramago en El Evangelio según Jesucristo. Habla también de un refugiado que, como tantos otros migrantes, insiste en seguir viviendo y amando.

En sus versos, la guerra de Irak no es solo un recuerdo concreto, evento del cual muchos conocemos solo a través de la televisión y la mirada occidental. Dentro de su memoria migrante aún se escuchan las sirenas antiaéreas, su madre que llora al escuchar palabras como “democracia” e “invasión”, o el miedo de un joven de nueve años al ser apuntado por un soldado norteamericano.

La guerra no solo interrumpió sus sueños, en una sociedad donde la poesía era una moneda cotidiana que estaba en todas las manos, también redefinió su forma de enfrentar sus emociones.

Son cuarenta y tres poemas los que acompañan el debut de Salim, quien transita en diferentes lenguas, árabe, inglés y castellano, para interpelar a quien conoce sus versos. Escucharlo leer en su idioma materno es presenciar más que una performance literaria, es una declaración de principios. Tal vez porque no entender es una forma de entenderlo todo. Y porque, como él mismo sostiene, la poesía no se elige: “No es algo que uno intente ser poeta, es algo que te pasa”.

Tras una breve estadía en su país, Taha Salim conversa desde su casa, ubicada en el Barrio Gótico, para dar luces sobre su propuesta creativa.

-Poeta, regresaste de un viaje a Irak después de muchos años sin visitar tu tierra natal. Para mí, como latinoamericano, Irak es un país marcado por el conflicto armado. Regresaste también con tu primer libro de poesía publicado. ¿Qué nos puedes contar sobre este reencuentro con tu tierra y cómo fue regresar como poeta?

Fui a visitar mi país después de ocho años y medio. Pasé ocho años y medio fuera de mi país. Para ser sincero, viví en casi todo Europa. Viví en Grecia, Suecia, Turquía. Ahora estoy aquí, en Barcelona, la hermosa ciudad de Barcelona.

Esta visita realmente me llenó el corazón y me inspiró mucho. Me dio razones para ser, ya sabes, más feliz y agradecido por la vida que tengo en general. Y el amor que recibí y el cariño también, fue algo indescriptible, ya sabes, realmente no puedo describirlo con palabras.
Me siento muy motivado e inspirado para escribir más poemas y también estoy escribiendo mi nuevo libro, que será poesía en prosa, como una especie de novela, como una narración completa con los poemas. Toda esta inspiración proviene de mi reciente visita a Irak.

Contraportada y portada de Remnants of War, Migration, Love.

-Mucha gente olvida que Irak, más allá de los estereotipos creados por la guerra, es el heredero del legado de los sumerios, la primera civilización de la humanidad. Y me imagino que tú también formas parte de esta tradición milenaria de alguna manera. Formas parte de una lengua y una tradición narrativa. ¿Cómo influye la memoria de un país en tu escritura?

Me siento afortunado de poder ver la historia de mi vida. No veo solo una parte de ella.
No veo que solo soy capaz de estar triste, sino que también soy capaz de ser feliz. Sí, soy capaz de experimentar sentimientos de ira, y también de locura, también soy capaz de experimentar sentimientos de paz y amor. En el caso de Irak, que es de donde proviene la primera civilización, los sumerios, el pueblo que creó la escritura y la introdujo al mundo.

Debido a que hemos pasado por muchas cosas en mi lugar de origen, como muchos otros, no crecimos con demasiada confianza, porque ha sido una guerra tras otra. Así que esta lucha, que es la lucha de la guerra, es el material para escribir. Sobre todo en el sur de Irak, ves muchos poetas. La poesía es una parte cotidiana de nuestra vida, como en todo Irak, pero en el sur, cuando vas a casa de tus amigos, todos ellos leen tu poema. Se sientan, toman el té con sus amigos y hablan de poesía. La poesía es parte de nuestra identidad, pero además, es como si nos hubiera moldeado. No es algo que uno intente ser poeta, es algo que te pasa.

-¿Puedes compartir conmigo algún recuerdo de tu infancia, algún primer poema que recuerdes?

Sobre todo de mis amigos, me encantaba escuchar poemas, ver a los poetas leyendo sus poemas, y me encanta leer. Me gusta leer, traje libros conmigo desde Irak… ¿Cómo empecé? En realidad, yo no escribía de verdad cuando estaba allí. Fue algo que me ocurrió de repente, algo extraño, pero extraño en el buen sentido. Cuando me fui de Irak, tenía 23 años, y fue ahí cuando empecé a escribir de verdad, lo suficiente como para hacer un poema. Escribir siempre ha sido mi terapia, mi forma de expresarme, y me ayudó en ese momento, porque fue una época muy difícil. Me ayudó mucho, y sigue ayudándome.

Había publicado artículos en la universidad, pero no eran realmente mis ideas. La verdadera escritura, mis propias palabras, mis propios sentimientos, empiezan cuando me fui de Irak.

-Tu lengua materna es el árabe. Hoy escribes poesía en inglés y vives en una ciudad de habla hispana. ¿Cómo es traducir lo que quieres decir a otro idioma? ¿Qué se gana y qué se pierde en la traducción?

Es cierto. Antes, no me gustaba la idea de traducir poemas en general, porque todos sabemos que cuando traduces un poema, que tiene sus propios sentimientos, su propio carácter, su propia energía, realmente no se refleja ni transmite el mismo significado que nosotros, como poetas, queremos compartir.

Pero tampoco es justo para el poema en sí que se limite a un determinado número de personas, que son las que entienden y hablan el idioma en el que está escrito el poema. Es una especie de aislamiento, y creo que el arte está destinado para ser compartido con tanta gente como sea posible.
Sí, a través de ello cambia un poco su significado, también le dará una nueva traducción al poema en sí, con su propio carácter y originalidad. Hoy, traduzco todo mi trabajo del árabe al inglés y viceversa, porque también escribo en inglés, pero sobre todo escribo en árabe. Y sí, claro, no es lo mismo, pero estoy contento con ello.

Taha Salim durante una lectura en la librería La Prole.

-Publicaste Remnants of War, Migration, Love en 2024, después de siete años de trabajo, un tiempo que pasaste como migrante por Europa. ¿Cuándo dimensionaste que lo que escribías podía ser un libro?

Para ser sincero, nunca quise ser poeta. Todo el mundo dice eso, pero esa es la verdad. Cuando escribía mis poemas, no lo hacía con la intención de publicarlos en el futuro. Pasaba por un momento muy difícil y necesitaba ayuda. Cuando tengo obstáculos, un gran problema, cuando estoy enojado, triste, furioso, de repente, sin siquiera saberlo o quererlo, empiezo a escribir. Cuando escribo, saco todos los sentimientos que tengo en el pecho y los pensamientos que tengo en la mente. Me siento bien.

Me llevó tiempo releer mis poemas. Fue muy difícil, porque también me transportaban a esos momentos específicos, que duraron tal vez diez minutos, y los revivía de nuevo. Me pregunté si quería revivir esto otra vez. Los edité por mucho tiempo para compartirlos primero con mis amigos.

Un poema puede volver a transportarme a ese momento específico que he vivido, y volvería a sentir los mismos sentimientos. Pasé por momentos muy difíciles aquí en Barcelona. Perdí mi trabajo, rompí con mi exnovia y también tuve dificultades para conservar mis derechos laborales y mi permiso de residencia. Pensé: «Vale, ¿qué tengo ahora?». Simplemente me puse a escribir y a editar, y de repente me pasé días y noches escribiendo y editando.

-Junto con Jacob Warn, organizaste Manfa (مَنْفَى) Poetry, una lectura mensual en la que poetas de Palestina, Siria, Irak y Latinoamérica leen poemas que invitan a reflexionar sobre el exilio y la migración desde múltiples perspectivas. ¿Qué rescatas de esta experiencia colectiva?

Aquí en Barcelona, no encontraba eventos internacionales de poesía, pese a que hay mucha gente del mundo. Y muchos de ellos hablan diferentes idiomas, pero yo quería que nosotros, como inmigrantes, también pudiéramos leer en nuestro idioma nativo. Ahora no me veo obligado a leer en español, aunque es precioso leer en español o en catalán. Espero pronto poder leer mejor en castellano. Siempre que eres migrante o refugiado, no es que lo necesites, pero es mejor mostrarle al mundo entero que eres poeta, eres músico, eres artista, con su propia forma de expresarse. Esta conexión es muy importante.

Autor

  • Ricardo Olave Montecinos

    Ricardo Olave Montecinos (Temuco, Chile, 1997). Poeta y periodista. Su estética radica entre la nostalgia y la poesía situada. Ha trabajado en medios culturales aportando artículos y traducciones. Publicó en Chile 'Enclaustro' (Tortuga Samurái, 2022), el cual en 2023 fue traducido al francés. Sus cuentos han sido seleccionados en las ediciones 2021 y 2023 de Araucanía en 100 palabras. En 2024, inauguró el festival Poetas a la Calle en Fundo El Carmen, con la instalación de un memorial al poeta chileno Jorge Teillier. En 2025, recibió la beca de creación literaria del Fondo del Libro chileno por el poemario inédito Portugal Blues. Acaba de publicar el libro digital 'Lo ruiziano: definiendo qué (chucha) es un Raúl Ruiz'.

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