La linterna mágica. Aquilino Duque. Renacimiento, Sevilla, 2015. 151 pp.
Escrita en 1970, de esta novela de Aquilino Duque no se puede decir, desde luego, que hable a toro pasado: más bien, lo que hoy asombra de la misma es que, a apenas dos años de distancia de los acontecimientos de mayo del 68 y cuando eran de máxima actualidad cuestiones como la revolución cubana y su impacto en la clase intelectual europea, el autor consiga urdir una trama que es, a un mismo tiempo, una sátira de la actualidad más inmediata y una distanciada comedia en la que el humor e incluso un cierto ingrediente entre surrealista y fantástico gobiernan los acontecimientos. Basada explícitamente en la vida y personalidad del escritor cubano homosexual Calvert Casey, que se suicidó en Roma en 1969, y que, como el protagonista de la novela, se desengañó tempranamente de la revolución cubana, La linterna mágica pasea al lector por el mundo cosmopolita de la intelectualidad desarraigada, incluye vívidas descripciones de ciudades como Roma o Praga y no desaprovecha la ocasión de enjaretar alguna caricatura memorable, como la que se hace de los demorados amaneceres de Octavio Paz (“Augusto Guerra”) durante su desempeño diplomático en la India. Una espléndida novela, tan imitada –no decimos nombres– como injustamente obliterada, y cuya oportuna reedición aplaudimos.
Sinatra. Nunca volveré a ese maldito país. Francisco Reyero. Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2015. 259 pp.
De su última visita a España, con ocasión del rodaje de El expreso de Von Ryan (1964), el cantante y actor norteamericano Frank Sinatra no salió esposado, pero casi: las autoridades lo metieron discretamente en un avión y lo despacharon a casa, después de que el actor fuera víctima de una burda encerrona de paparazzi en el vestíbulo del hotel y, conducido a comisaría, se permitiera insultar al personaje cuyo retrato presidía todas las comisarías de España… Tal es el colofón de este libro, cuya andadura se inicia casi tres lustros antes, con el rodaje en España de Pandora y el holandés errante, protagonizada por Ava Gardner e inicio de la permanente fascinación que la actriz sintió por nuestro país. Sinatra, amante entonces y eventual marido de la diva, no compartió esa pasión, y de sus desencuentros con la España de entonces da cuenta este documentado libro, que ofrece también un detallado panorama del nacimiento de la industria de los rodajes internacionales en España, así como de la peculiar sociología –vida nocturna, paparazzi, buscavidas de toda laya y chismografía periodística– a la que dio lugar. También, de la utilización que el franquismo hizo de esta privilegiada atalaya propagandística, así como de la pleitesía que rindieron al dictador algún que otro magnate cinematográfico y sus apoderados en España. Directo y descuidado a ratos –ay, la ortografía de nombres extranjeros e incluso nacionales (el del director Luis Lucia, que no “Lucía”)–, caústico y bien informado, Luis Reyero urde una biografía parcial que bien vale por un estudio de una interesantísima faceta de la realidad española de esos años.
Irlanda del Norte. Historia del conflicto. Luis Antonio Sierra. Punto de vista editores, 2015 (edición electrónica), 257 pp.
No abunda en el mundo del ensayismo hispano la preocupación genuina hacia la historia y la política de otras partes del mundo; y es raro, desde luego, encontrar estudios de esta índole que no aprovechen la ocasión para establecer paralelismos más o menos forzados con la situación española. En ambas cosas este libro de Luis Antonio Sierra constituye una honrosa excepción: explica los orígenes y el presente del conflicto irlandés con una desusada objetividad y, al mismo tiempo, elude los múltiples espejismos históricos que favorecerían que un autor español aprovechara su conocimiento de la realidad irlandesa para abordar subrepticiamente otros conflictos locales de parecida sintomatología, pero de causas políticas y culturales radicalmente diversas.
Se deja leer este libro –que es una trabajada puesta al día de otro publicado en 1999, recién firmado el Acuerdo del Viernes Santo de 1998, que supuso el reencauzamiento político e institucional de un conflicto hasta entonces violento– con la amenidad de un buen reportaje periodístico e incluso con el interés del preámbulo a una buena novela histórica. Abundan en el conflicto irlandés, desde luego, los personajes que la merecerían: desde el nacionalista posibilista Parnell, cuya carrera política quedó truncada “por un asunto de carácter privado muy alejado del mundo de la política”, al desaforado Ian Paislay, dechado de todos los empecinamientos que condicionan las actitudes unionistas. Que el autor eluda extenderse en anécdotas innecesarias para su razonamiento no implica que sus retratos de estos personajes y sus circunstancias sean tan parcos como eficaces. También hace gala el autor de objetividad en el ponderado epílogo de este reedición, que enumera los problemas pendientes de solución y las posibles estrategias para abordarlos.

