Memorias contra el olvido

Aunque la lectura sea a veces un ejercicio azaroso, y en mi caso desordenado, hay correspondencias hermosas entre lo que uno va leyendo, a veces varios libros a la vez y de géneros distintos. Recién terminaba el extraordinario Otoño de Ali Smith comencé con Lo contrario al olvido (de memoria y patrimonio) de María Jesús Ruiz. Voces de mujer cruzándose en las postrimerías de noviembre y un parecido pálpito.

La recuperación que Smith realiza en su libro de la pintora Pauline Boty supone un hermoso ejercicio de memoria contra el olvido. Y a ese olvido lleno de memoria atiende María Jesús Ruiz con sabiduría y compromiso, poniendo el dedo en la llaga cuando es preciso, y trazando un mapa luminoso de lugares en los que esa memoria sepultada o mixtificada merece ser puesta en valor.

Lo contrario al olvido es un hermoso caleidoscopio que nos lleva a lugares diversos y a veces remotos, desde la casa azul de Frida Kahlo en Ciudad de México, esa Frida de humanas pasiones que arrastra la condición siempre resbaladiza de mito, hasta Corapán en donde la comunidad indígena celebra desde hace miles de primaveras la Fiesta de la Chicharra. Atender a la música de la chicharra es machadianamente pararse a distinguir las voces de los ecos, lo que importa que rescatemos de aquello que nos llega desvirtuado o manipulado.

A esa esencia va María Jesús Ruiz, admirable, tenaz, docta, pero sin perder nunca de lado la amenidad de su escritura femenina y feminista, sin incurrir nunca en un feminismo tergiversador o manipulador, como nos cuenta con maestría en «El príncipe durmiente»,   donde nos habla de cuentos y contracuentos.

María Jesús Ruiz titula las partes del libro de modo plausible: Los caminos del patrimonio, Memorias pluscuamperfectas y Devuélveme la voz. Dialoga con el lector y cruza experiencias viajeras y familiares. Somos ese corro de niñas en el centro de una plaza, esa memoria trenzada de canciones, esa oralidad en la que vibran nuestros ancestros.

María Jesús Ruiz.

Léase la historia colombina de “Si dos se besan, el mundo cambia” o ese maravilloso “Las monjas cantan fados” que empieza con la melancolía arrebatadora de Amalia Rodrigues y la costa portuguesa para continuar con la rebeldía histórica de María Calderón llegando hasta Carmen Martín Gaite y un recuerdo de infancia en el Convento de las Mínimas: “Mientras me tomaban medidas oía cantar a las monjas en el coro. Sus voces no sonaban a salmos, sino a fados. Es el primer recuerdo que tengo de la melancolía”

Esa manera con la que María Jesús Ruiz cruza su propia memoria con el rescate de una memoria que es la de todos, que tiene que ver con el patrimonio, es lo que hace de este Lo contrario al olvido un libro hermosamente necesario en diálogo con el anterior El mundo sin libros. Ensayos de cultura popular. 

Golpe a golpe verso a verso somos el alma de Mambrú, de Luis Rius Zunón, del Bécquer flamenco, de La molinera soñada por Alejandro Casona, del gran Chicho Ibáñez Serrador y hasta de Sor Citroen y de la españolada del cine franquista. Ninguna huella del folclore, de lo popular, con la pupila abierta y presta, le es ajena a María Jesús Ruiz en este libro de memorias contra el olvido. Bello y trémulo, pero también sutilmente airado, si se me permite el oxímoron, contra las trampas de las nuevas inquisiciones y de las viejas, tan eclesiales, que no hacen otra cosa que degradar las historias de la Historia, atropellándola para hacerla a imagen y semejanza de quienes desde el poder omnipresente la desvirtúa constantemente.

Imagen de portada: Ilustración de Chencho Zocar.

Autor

  • Luis García Gil

    Luis García Gil (Cádiz, 1974) une en su ya amplia obra editada la literatura, el cine y la canción de autor. Poeta y ensayista, en su obra se han cruzado Woody Allen, François Truffaut, Joan Manuel Serrat y Clint Eastwood.

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