Intuición de lo subterráneo

‘Lorca’. Carlos Edmundo de Ory. Edición de Ana Sofía Pérez-Bustamante. El Paseo Editorial. Sevilla, 2019. 228 pp.

La figura del inclasificable escritor gaditano Carlos Edmundo de Ory (1923-2010) destaca en el contexto de la literatura española del siglo XX por su originalidad, su heterodoxia, su independencia estética y su imagen de poeta marginal y maldito. Fundador del Postismo junto a Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi, su producción literaria no se limitó a la poesía. Como traductor, versionó a Mallarmé, Rimbaud, Valèry o Ginsberg, entre otros. Escribió asimismo relatos, una novela, una extensa colección de diarios, numerosos textos breves (sus famosos aerolitos), y ensayos en los que trató los temas más diversos, siempre dentro de la línea cosmopolita, ecléctica y personalísima que caracteriza su escritura.

Huyendo del ambiente provinciano del Madrid de posguerra, Carlos Edmundo de Ory se autoexilió en Francia a principios de los 50. Fue allí donde, años más tarde y coincidiendo con el 30 aniversario del comienzo de la guerra civil española, recibió el encargo de escribir un ensayo sobre Federico García Lorca, a quien había adorado (e imitado) en su mocedad. El libro fue traducido al francés por Jacques Deretz y publicado por Éditions Universitaires en 1967.

Tras la muerte de Ory en su casa de Thèzy-Glimont, cerca de Amiens, su vasto legado literario pasó, por deseo del poeta, a la ciudad de Cádiz, donde actualmente se conserva en la Fundación que lleva su nombre y de cuyos fondos ha sido rescatado el original español que constituye el presente texto.

En su ensayo, Ory estudia exclusivamente al Lorca poeta, dejando al margen su producción teatral. Como explica él mismo en el prefacio, se acerca a Lorca con la voluntad de prescindir del mito, de la imagen engendrada al calor del embrujo de su personalidad y su trágica muerte, para centrarse en “su pensamiento vivo”, en esa “síntesis de misterio y ropaje, realidad y metáfora, razón cartesiana y daïmon” que encuentra en sus versos.

El ensayo está compuesto por nueve capítulos, solo dos de los cuales (el VII y el VIII) se habían publicado en español hasta la fecha. Se trata de los denominados “Lección de Salvador Rueda” y “Desnos y Lorca”. En el primero, analiza la influencia que el poeta malagueño ejerció en el canto a Granada o “alhambrismo” lorquiano. El segundo, muestra las similitudes en pensamientos y mitos poéticos (el Amor, la Noche o Muerte y el Mar) entre Federico y el surrealista francés Robert Desnos.

Carlos Edmundo de Ory.

En los siete capítulos restantes, Ory describe los cambios sufridos por la poesía de Lorca, desde las primeras composiciones juveniles hasta la desesperanza de sus últimos versos. Así lo explica él mismo: “Al principio alterna canciones y romances con baladas y elegías; después descubre el gitanismo; más tarde construye odas cubistas; concibe un estupendo poema —su obra maestra— inspirado en la muerte de un torero, y fuera de España, de su ambiente, cambia radicalmente de forma, instala en versos libres y blancos sus obsesiones, sus viejos símbolos, sus hipérboles metafóricas, su patética: es un poeta en Nueva York”.

Pese a la polifonía de su obra, Ory ve en ella un todo coherente determinado por el latido de “un corazón atormentado por la incertidumbre de la vida y la certidumbre de la muerte”. La constatación de la influencia de Unamuno en el “sentimiento trágico de la vida” lorquiano, y de Ganivet en su amor por la Granada mora y gitana, símbolo nostálgico de un declive histórico, le lleva a situar a Lorca más cerca de la Generación del 98 que de la del 27. Lo define como “figura solitaria en su generación, distinta y compleja, posesora de un universo poético personalísimo […], hijo espiritual de esos agonistas del 98 […]”.

Puesto que Ory escribe su libro para un lector poco familiarizado con la lírica española, se detiene a detallar otras influencias que podrían parecernos obvias. En el Lorca del andalucismo, el gitanismo y el “alhambrismo” resuenan las voces de Lope de Vega, Góngora, Zorrilla, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Salvador Rueda (a quien, como ya se ha mencionado, dedica un capítulo), los hermanos Machado o la figura de Manuel de Falla y su defensa del cante jondo. En Poeta en Nueva York (“un libro espurio”, dice Ory, que a lo largo de su ensayo no oculta lo que considera defectos en la obra poética del granadino), Lorca se ve contagiado por la estética surrealista, a la cual lo lanza su amistad con Dalí. Pero, con su fino instinto de poeta, Ory no encuentra en esta obra surrealismo sino “superrealismo” español de tipo expresionista: “Lorca resulta un clásico, un purista del idioma, preocupado por la forma, el dibujo, la riqueza de color y el ritmo. Su automatismo es falsamente irracional; bajo la apariencia de dislate asoma el aséptico esqueleto de la razón pura. Sus sueños reposan en la geometría euclidiana”.

Federico García Lorca junto a Salvador Dalí.

Del mismo modo, tal vez pensando en un público francés, junto a los muchos escritores españoles abundan las comparaciones y referencias a autores extranjeros: Rimbaud, Mallarmé, Rilke, Wallace Stevens, Maeterlinck, Víctor Hugo, Shakespeare, Yeats, La Fontaine, Wordsworth, Baudelaire, Whitman, Heine, Apollinaire, T.S. Eliot o Goethe son algunos de los nombres.

En su ensayo, Ory no solo nos habla del poeta, sino también del hombre: “Veo, en cada línea suya, un fragmento y hasta un resquicio, profundo, de su vida espiritual”. Espiritualidad de raíces católicas, marcada por un sentimiento de culpa frente al sexo; nostalgia del Paraíso perdido de la infancia; angustia ante la muerte; naturaleza y vida en oposición a la ciencia y, en su última etapa, pesimismo al contemplar un mundo del que se ha desterrado el Amor.
El mecanoscrito rescatado de los fondos de la Fundación incluye una cronología lorquiana, bibliografía de y sobre Lorca, y un apéndice en el que Ory detalla los paralelismos que encuentra entre la poesía de Lorca y los versos de Salvador Rueda. Los tres están recogidos en la presente edición, en la que también figuran un índice onomástico y un excelente y minucioso estudio preliminar a cargo de la editora literaria, Ana Sofía Pérez-Bustamante, profesora de la Universidad de Cádiz y patrona de la Fundación.

Esta original revisión de uno de nuestros grandes mitos literarios, escrita hace ya más de medio siglo, sorprende por su penetración y la singularidad de su análisis. “Tenía la intuición de lo subterráneo”, afirma de Lorca el poeta gaditano. Acaso porque compartía con él la sensibilidad de un alma visionaria, pudo Ory adentrarse en su poesía con una mirada diferente.

Elena López Torres

Autor/a: Elena López Torres

Elena López Torres es Doctora en Filología Inglesa. Ha sido profesora titular de la Universidad de Cádiz durante más de dos décadas. Ha publicado diversos libros para la docencia, y artículos de tipo académico en revistas nacionales e internacionales. En el campo de la creación literaria, es autora de 'El mueble oscuro y otros relatos' (Renacimiento, 2011), y de la novela 'El yacimiento' (en prensa).

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