Digan lo que digan… Dios y los demás

Alicia Domínguez publica 21 relatos con título (‘La culpa la tuvo Eva’) y subtítulo (‘Elogio del libre albedrío’) que parecen construir un oxímoron irresoluble, pero que en realidad proponen romper el eslabón maldito que encadena el pecado a la libertad.

De la expulsión del Paraíso no solo fue culpable Eva: Adán también tuvo su parte de responsabilidad, puesto que renunció a decidir sobre sí mismo y prefirió instalarse en la comodidad (zona de confort, lo llaman ahora) de que fuera su cónyuge quien llevara las riendas del asunto.

Los relatos de Alicia Domínguez descansan sobre un feminismo rotundo, en la medida en que es razonado, culto y bien nutrido de memoria: ni subliman la heroicidad de la mujer, ni buscan la redención de sus víctimas en la literatura, ni rechazan la ayuda del hombre para poner en marcha una revolución (todavía pendiente, por mucho que nos pese) que esencialmente tiene que consistir en cortarle la cabeza a Dios, al menos las manos, para así dejar de sentirnos estafados por algo que Él (en tanto nunca se pronunció) no había prometido.

Portada de ‘La culpa la tuvo Eva’ con una ilustración de Cari Soto.

El libre albedrío es un asunto individual, muy privado, adquiere significados aparentemente distintos según quien lo ejercita, pero siempre tiene que ver con la desnudez de uno mismo frente al espejo y con la elección; nunca es asunto de cobardes, ni de disfraces, ni de disimulos, de ahí que resulte incómodo para los otros y que, para quien lo practica, vaya acompañado de una felicidad algo agria porque rezuma soledad. Por eso estos relatos no están llenos de personajes arquetípicos (trampa que la autora esquiva desde la lucidez), sino de personas (hombres y mujeres) que toman decisiones no siempre sensatas, pero estrictamente guiadas por el libre albedrío; decisiones a veces postergadas, otras veces apremiantes, dilatadas o urgentes, impuestas por el tiempo o exigidas por la ansiedad…, y sin embargo siempre coronadas por la libertad, cuyo significado primigenio ha entendido a la perfección Alicia Domínguez.

Hay, en estos relatos, una comprensión abrumadora de la libertad, que nos despeja sus enigmas a medida que vamos asistiendo a cada uno de los gestos externos que la manifiestan: el hombre que lanza un beso a un anciano desconocido, la vieja ranchera que frena en seco en mitad de la carretera para cambiar el sentido de su marcha, las píldoras arrojadas a la basura para vivir y hacer vivir, bailar aunque te llamen puta, jugarse la vida como si se tuviera la certeza de que, al terminar de contar cien hacia atrás, la muerte se aplicará rigurosa, cortarse el pelo, amar por amar.

Una de las ilustraciones de Cari Soto para el libro.

Para quien no haya reflexionado lo suficiente (o lo haya hecho sin la suficiente libertad) sobre la expulsión del Paraíso, hay aquí una guía completa (y hermosamente ilustrada por Cari Soto) sobre cómo desentenderse del pecado asumiendo la culpa y sobre cómo desentenderse de la culpa alegando condición humana, es decir, libre albedrío. Una tesis que va de parte a parte del libro y que la autora labra con minuciosidad de antigua bordadora, sin recursos efectistas, rematando el primer hilo con la última puntada: la libertad definida.

“Creo que una hoja de hierba no es menos que el día de trabajo de las estrellas… / y que la articulación más pequeña de mi mano avergüenza a las máquinas” –escribió Whitman. Así no ya cada relato, sino cada gesto de cada persona que asoma a los relatos de La culpa la tuvo Eva conjuga en sí mismo el verbo ser, el verbo prohibido por Dios en el Paraíso. Y renuncian, libres, al miedo, y abren la puerta correcta y caminan alejándose del lector envidioso. Ahí van, tarareando con dignidad inmensa esa canción tan desafiante que Raphael se atrevió a cantar en la URSS en 1968, mientras en París descubrían la playa bajo los adoquines: “Más dicha que dolor hay en el mundo, / más flores en la tierra que rocas en el mar, / hay mucho más azul que nubes negras / y es mucha más la luz que la oscuridad… / Digan lo que digan los demás”.

Alicia Domínguez.

María Jesús Ruiz

Autor/a: María Jesús Ruiz

María Jesús Ruiz es doctora en Filología Hispánica, profesora de la Universidad de Cádiz, ensayista y narradora. Es especialista en literatura de tradición oral y patrimonio cultural inmaterial. Sus últimos libros publicados sobre el tema son 'El mundo sin libros', ensayos de cultura popular (2018) y 'Lo contrario al olvido', de memoria y patrimonio (2020).

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