Capítulo 16. Micky & Borja (2)
—No te irías a esperar un palacete, ¿no, Micky?
—No, joder, el palacete ya lo tengo en casa. Pero esto…
—Es una mierda, no te jode. Pero una mierda cara.
—Pues parece que se va a caer de un momento a otro.
—Ojalá. Así nos costaría más barato meter la piqueta.
—¿No quedan ya inquilinos?
—Los dos últimos tuvieron el mal gusto de morirse. Un viejo mató a una vieja y se colgó en la cocina.
—No jodas, Borja.
—Jodo todo lo que puedo. ¿Pero es que tú no lees los periódicos?
—Sólo el Marca.
—Vikingo.
—Palangana. ¿No habrá fantasmas?
—No me digas que tú crees en todas esas tonterías.
—Que voy a creer ni voy a no creer, tarugo. Lo mismo si levantamos aquí un hotel podemos venderlo con apariciones incluidas. Eso mola.
—Ya. Y tener a Iker Jiménez apalancao de por vida en el vestíbulo. Baja a tierra, Micky.
—Pues a mí me parece buena idea.
—También te pareció buena idea lo de encamarte con dos menores y ponerlas hasta arriba de coca. Anda que no costó caro que los padres olvidaran la gracia.
—Todo se compra y se vende.
—Y si no se compra, se expropia. ¿Lo del hotel va en serio?
—Hay opciones. Un centro comercial, un hotel de lujo… A ver quién oferta más.
—El papeleo…
—Resuelto. El plan de ordenación urbanística nos favorece.
—Como que lo firmó tu tío.
—El marido de mi tía. Como los apaches, uno sabe borrar las huellas.

—O sea, que yo me aclare, que con la resaca no tengo nada claro. Este inmueble, y los dos colindantes, son nuestros.
—De nuestra empresa fantasma, sí.
—Y la placita de abajo se puede remodelar para que entre en los terrenos de lo que vayamos a construir.
—Eso es.
—¿Y está todo resuelto?
—Todo.
—¿Entonces para qué carajo me haces venir aquí?
—Para que puedas recordar cómo era y cómo será. Vamos a construir oro a partir de mierda. Ten cuidado con ese escalón.
—Sigo sin verle ni puta gracia a entrar aquí. Me valía una foto de Street View. Todo está lleno de polvo. Seguro que hay cucarachas.
—No pretenderás que encima paguemos un servicio de desinsectación. ¡Si todo va a irse a la porra a la voz de ya! Joder con la puerta. No abre ni a la de tres. Ya se podían haber olvidado las cintas del precinto. La madera debe de haber crecido con la humedad.
—No te hacía yo carpintero.
—Entiendo de humedades. Más que tú, tontolahaba. Ya. Ven, acércate al balcón. Mira, mira qué vistas. Medio Madrid. Una torre bien plantada y las Kio se irán a la mierda.
—Pero eso nos costará más dinero.
—También nos dará más.
—Qué mal huele este sitio. A muerto.
—O a fantasmas, no te jode. Espera, don melindres, que voy a ver si no han cortado la luz.
—No me diga que encima estamos pagando el engan…

