Luis García Gil es escritor y poeta, amante del cine y de la música. En torno a estos dos ejes han girado muchas de sus publicaciones de carácter divulgativo, que siempre encara desde un prisma personal, reflexivo y cercano. Como en anteriores trabajos suyos, García Gil no se ha planteado hacer una biografía al uso sino abordar la vida y la obra de Luis Eduardo Aute a través de sus canciones. El autor piensa que hacer una biografía como tal “es algo muy delicado, ya que se entra en terreno resbaladizo”. Por eso ha decidido echar mano de su bagaje personal para profundizar en el sentido poético de muchas de las canciones de este autor, cantautor, pintor e incluso cineasta.
Para García Gil la faceta de Aute como poeta ha marcado de algún modo el resto de su obra. Para él, el cantautor es un poeta “importante y complejo” que ha desarrollado su obra lírica “en consonancia con la poesía de su tiempo, en un contexto de renovación, de superación de la poesía social que se hacía antes”.
Los lectores del Aute. Lienzo de canciones (Editorial Milenio) pueden empaparse de “esa atmósfera lírica trasladada a la canción, que se puede abordar a través de sus discos”. Por eso el libro es una invitación a “indagar en el territorio de sus canciones”, que García Gil ha desgranado a través de un trabajo “arduo y apasionante” que permite profundizar en “el latido de un tiempo y de un país, en un contexto en el que también se desarrolló la carrera de otros autores como Joan Manuel Serrat –sobre el que García Gil también ha escrito-, e incluso ver las diferencias y las coincidencias que hay entre los dos”.
Esta doble faceta de poeta y cantautor se ha desarrollado en Luis Eduardo Aute de forma natural, de manera pareja: “Hay álbumes como Sarcófago que conectan con su poesía, a la que le pone música. Es curioso este acercamiento a su propia obra. Lo mismo ocurre con su disco Templo y con su poemario Templo de carne. Poesía y música caminan en paralelo. Aute siempre ha sido muy experimental. Su música conecta con su propio mundo poético. Es críptico y surrealista, con imágenes oníricas, algunas más complicadas para el oyente, en canciones que concentra sentimientos y llegan al público”, explica García Gil.
Para el autor de Aute. Lienzo de canciones existe una dualidad entre “el artista antisistema y el artista popular”, aunque “ambos han convivido de forma muy natural”. Por eso Aute ha sido un cantautor de grandes éxitos pero también de algunos grandes fracasos, como es el caso de Templo: “uno de sus discos favoritos y que fue un gran fracaso comercial por la propia ambición del disco y la forma de encarar la religión. Pero él se lo permitió”, apunta García Gil.
Este libro es fruto de largas conversaciones entre Luis García Gil y Luis Eduardo Aute que, según explica el autor, le ha facilitado muchísimo el trabajo recibiéndole en su casa de Madrid y dándole la oportunidad de abordar una conversación “de manera muy relajada, muy tranquila, muy profunda”. “Esa complicidad se agradece porque la sensación era de que no lo entrevistaba, sino que estaba hablando con un amigo”, explica García Gil.
Durante estas conversaciones, el autor del libro se ha encontrado con una persona cercana que “no es consciente de la inmensa cantidad de canciones que ha construido al margen de los divismos y todo lo que rodea al mundo de la canción”. Eso, asegura, “te sorprende positivamente. El primero que se quita importancia es él”.
“Aute tiene plena conciencia artística, pero es muy modesto a pesar de que ha desarrollado importantes proyectos como pintor, autor, músico, e incluso como cineasta”, añade García Gil.

Aute. Lienzo de canciones, que ha sido prologado por Joan Isaac, aporta a todo lo que se ha escrito sobre Aute una visión integral de la obra de este artista poliédrico. En este libro “pesa lo musical, pero he reivindicado al Aute poeta, e incluso hay un capítulo dedicado a la pintura, ya que él se ha reivindicado como pintor más que como cantautor. Esas distintas vertientes conviven en algunas de sus canciones, que conectan con su pintura, también el cine… Establece un diálogo entre todas las artes. Es uno de los artistas más completos que tenemos. Es capaz de tocar todos los palos y tocarlos bien”, comenta el autor.
Este libro llega, además, en un momento crucial: Luis Eduardo Aute ha cumplido setenta años y cincuenta de carrera. García Gil asegura que “era el momento de hacer balance. Hacer un libro como éste ahora es más significativo que hacerlo hace unos años. Era el momento de hacer un libro casi definitivo de sus canciones”.
Aute. Lienzo de canciones tiene también un carácter reivindicativo. Para García Gil es un “artista que nunca se ha basado en lo coyuntural, con una grandísima capacidad expresiva lirica y emocional, y muy exigente”.
“Cuando se hace una canción como discurso emocional, como una proyección del yo poético, los resultados son magníficos. Los cantautores nos han dado muchas lecciones de cómo se construye una canción. Aute ha conseguido que sus canciones tengan un mensaje válido incluso para futuras generaciones. Incluso las canciones más políticas y coyunturales de los 80 ahora, con la crisis económica y de valores, vuelven a tener toda la vigencia. Es el caso de sus distintos aleluyas”, explica el autor del libro.
Aute ha sido un autor “total” que ha hecho “lo que ha querido en su momento” y que ha sido capaz de “estar en una lista de éxitos y, además, poner su talento al servicio de las ideas en las que creía”.
No obstante, en opinión de Luis García Gil, los últimos discos de Aute “se han escuchado muy mal, no se les presta ahora la atención que se les prestaba antes”. Por eso, para él es fundamental “reivindicar la obra que ha edificado”.
“Luis Eduardo Aute es de esos artistas que no tienen nada que envidiar a otros como Leonard Cohen. Vivimos en un país muy acomplejado en el que no valoramos lo nuestro”, añade García Gil.


