Pues qué quieren que les diga. Será con la mejor intención del mundo y, sí, lo han hecho de gratis. Gente como Alejandro Sanz ha cedido su tiempo y su imagen para darnos ánimos a los abatidos gaditas. Gracias, de veras.Sin ironías.
Pero a lo que iba: no me termina de sonar bien. No hablo de que haya toreros, sino de que la campaña parece llevar un “aunque” implícito, oculto. Miren qué bien queda: “Aunque soy de Cádiz, pude conseguir más de lo que me planteé. Pon todo tu interés y lucha por lo que te gusta”; “Aunque soy de Cádiz he logrado mis sueños”.
En fin. Dejemos a un lado al señor de las patillas como hachas. Una vez que nos adentramos en el camino del “aunque”, se confirma la sospecha de que los autores de la campaña (Diputación) nos quieren decir que ser de Cádiz no es una condición ventajosa a priori, sino un inconveniente que estos triunfadores han superado gracias a que pelearon por sus “sueños”. Ved, ved: “Aunque tengo una discapacidad, pude conseguir más de lo que me planteé. Lucha por lo que te gusta” ¿A que pega?
A la vista de esta campaña, no parece que ser de Cádiz sea equivalente a tenerlo más fácil para ponerse el mundo por montera. Y no, no voy a hablar del señor con capote. Pero es más: Tampoco parece que quedarse en Cádiz sea una buena opción. En realidad, si somos sinceros, deberíamos reconocer que todos sospechamos un poco que nos iría mejor fuera de aquí. Nos quedamos por compromisos familiares, económicos, por miedo o indecisión, por lo que sea, pero no porque tengamos las mejores oportunidades laborales y profesionales. Y esta campaña ¡ay! no se engaña en ese sentido. Salvo excepciones, está claro que los sueños de sus protagonistas no pudieron materializarse en esta provincia y llevaron a los soñadores a tierras más prósperas, a sitios mejores para trabajar y triunfar.
Total: que entre que ser de Cádiz parece ser más un inconveniente que una ventaja, y que los triunfadores se han mudado de ciudad, no parece que los gaditanos vayamos a sentir una inyección de autoestima que nos haga sentir capaces de cortarle las dos orejas y el rabo a nuestro malhadado destino (Y no, no voy a hablar del «maestro«).
“Estos gaditanos y gaditanas de excepción envían un mensaje de optimismo, de esperanza y de confianza a sus conciudadanos”, dice en su web la responsable del invento, la Diputación. Ja. Y un cuerno (Y nada opino del señor de la gomina y el chaleco viejuno). Para mi que se trata más bien de demostrar al mundo que los de Cádiz, o al menos no todos los de Cádiz, no somos vagos e inútiles. Que se ha cogido a gente conocida en España (y algunos más allá) para intentar que los de fuera nos vean de una forma diferente a la que están acostumbrados. Para que alguien en Madrid piense al ver los carteles: “Anda, no sabía que Alejandro Sanz y Anne Hidalgo fueran de Cádiz (Claro, como que no lo son, aunque sí tengan familia gaditana), igual los de allí no son tan vagos, tienen gente interesante. Bueno, parece que algunos hacen cosas y consiguen salir de esa provincia de flojos. Por cierto, a ver si este verano consigo alquilar aquel apartamentito de Zahara tan mono; tendría que llamar ya. Esperemos que no hayan subido el precio”.
Porque, si fuera para lanzarnos de un mensaje de optimismo a los de aquí, digo yo que podrían haber empezado poniendo como ejemplo a la gente que no se va, sino que tiene un sueño en forma de empresa, por ejemplo, y que pese a todos los inconvenientes la crea y genera empleo aquí. Que intenta ver lo bueno que tiene esta tierra para hacer que sea próspera, para mejorarla y enriquecerla. Y los hay, claro que los hay. Sólo hay que mirar alrededor. Pero igual somos tan catetos que pensamos que, si alguien se ha quedado en Cádiz, tan bien no le irán las cosas. A lo mejor es que en el fondo somos unos acomplejados.
Pero bueno, cada uno tiene el sueño que tiene. Yo prefiero soñar con el día en que gente de todo el mundo venga a esta provincia, convertida en una tierra de oportunidades, para poder triunfar. Que al fin tengamos algo de qué presumir en lo que a la economía se refiere. Y prefiero poner como ejemplo a la gente que lidia cada día para tratar de sacar esto adelante.
Y del torero, ni hablamos.



