La mejor biografía no definitiva

Cuando aparece una biografía en el mercado editorial de nuestros días, sobre todo si esta es muy voluminosa, al nombre propio del personaje retratado suele acompañarle el eslogan siguiente: “la biografía definitiva de fulanito”. Un imposible para cualquiera, pero mucho más en este caso ante un ser humano que, como dijo Borges, engloba a tantos seres humanos, un  autor que en modo alguno admite lugares comunes para definirlo. Shakespeare no solo cuenta con miles de biografías magníficas, sin que podamos coronar a ninguna de ellas sobre todas las demás con objetividad y conocimiento de causa, sino que también debemos ser conscientes de lo mucho que nos queda por aprender de un personaje como éste. ¿Qué debe hacer el lector si quiere conocer la vida de William Shakespeare?, ¿cómo orientarse?
Portada ShakespearePues en primer lugar debe examinar sus propios conocimientos sobre el bardo inglés. Si ha visto en películas o series de televisión, pero no leído, alguna de sus obras y tiene un conocimiento ligero del personaje, debe acudir a una biografía de divulgación, a ser posible divertida. Las encontrará muy buenas, eficaces. Pero si conoce bien todas las grandes obras, algunas de las menores, e incluso ha disfrutado con sus sonetos, es preferible que opte por una semblanza con entidad académica y alcance más ambicioso. Y si además de valorar su obra y tener nociones sobre su vida, manifiesta interés por conocer la época, el mundo en el que vivió y reflexionar sobre las repercusiones de los hechos acaecidos en vida y obra, ésta es su biografía. Una publicación excepcional que extrañamente ha sido editada en bolsillo, a un precio muy asequible, contando incluso con ilustraciones. Un placer y una delicia especulativa destinada a demostrarnos, desde la primera hasta la última página, que Will Shakespeare, genio universal, era un hijo de su tiempo.

Y es que el autor, Stephen Greenblatt, al que ya conocimos por El giro y su análisis de la poderosa influencia de Lucrecio en los inicios del Renacimiento, no se queda en el mero relato de andanzas de acuerdo a los contados datos fiables de los que disponemos. Narración que en muchos casos nos parecerá especulativa, como ya le ha reprochado el irlandés Colm Tóibín en la reseña crítica que sobre este libro ha escrito. Por ejemplo, no podemos concluir tajantemente que el matrimonio de William fue desdichado a raíz del escaso tiempo que vivió con su esposa, y de que en el testamento le legara apenas su “segunda mejor cama”, teniendo dos hijas herederas. En parecidas circunstancias de desapego y alejamiento que Anne Hathaway se encontró Catalina de Salazar, la señora de Cervantes, que sin embargo pidió ser enterrada en el mismo lugar que su marido.

No, donde esta biografía destaca, incorporándose con brillantez a la ya ingente e interesante colección de obras en busca de Shakespeare (Will en el Mundo, es su título original), se encuentra en el intenso análisis crítico de sus grandes obras y personajes clave, por la cual descubriremos que, lejos de especular con el pasado de Inglaterra, o describir lugares exóticos, Shakespeare toma buena nota y adapta a escena los cambios y los grandes acontecimientos que están ocurriendo en la Inglaterra que le tocó vivir. Una época esplendorosa donde ni William Shakespeare allí, ni Miguel de Cervantes acá, surgen de la nada, sino en medio y en compañía de otros grandes autores. Del mismo modo que Shakespeare conoció y aprendió de Christopher Marlowe, Ben Jonson,  George Peele, sir Walter Raleigh o Thomas Nashe, Cervantes tuvo enfrente a Lope de Vega, Góngora, Quevedo o Calderón. Nada menos.

Es por ello que estoy convencida de que Will en el Mundo les resultará una lectura muy interesante y grata, escrita además con un estilo ágil, preciso y brillante, que insufla interés por esos Shylock, Falstaff, Macbeth, Hamlet o el rey Lear contemplados aquí como resultado evidente de las vivencias personales y colectivas que contemplara el mejor dramaturgo de todas las épocas. Sin olvidarnos tampoco del inmenso poeta, cuyos grandes sonetos cautelosos son también reflejo del miedo y del clima de censura y tortura civil propios de su tiempo. Cuestiones interesantes sobre el posible catolicismo de Shakespeare (emplea fantasmas, entierra cristianamente a Ofelia) y su retirada del mundo convertido en próspero terrateniente (La tempestad, El rey Lear), culminan esta obra tan provechosa. Aunque no sea la definitiva.

Autor

  • Ángeles Prieto Barba

    Angeles Prieto Barba es natural y residente en el gaditano barrio de la Viña. Es historiadora, profesora de educación vial y escritora de cuentos, artículos y reseñas. Desde hace cinco años ejerce como crítica literaria en la web 'La tormenta en un vaso'.

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