‘Gurumbé’: abrir los ojos para recuperar nuestra memoria negra

A Miquel Ángel Rosales ya le han preguntado muchas veces cuál es el punto de partida de ‘Gurumbé. Canciones de tu memoria negra’: en cada entrevista, en cada intervención pública. Y no es solo por falta de imaginación de entrevistadores varios, sino porque este documental sorprende tanto como emociona y engancha. Tras haberlo visto, algo cambia. Cambia la mirada y la forma de enfrentarse a ciertos hechos cotidianos. Hay cosas que de pronto dejan de pasar desapercibidas. Como toda buena obra de arte, esta película marca. Como buen documental, cuenta, informa y mueve conciencias.

Para Rosales, antropólogo y cineasta, la génesis de Gurumbé no es “ningún misterio”. Su interés por el flamenco y la influencia de otras culturas en esta manifestación artística tan genuinamente nuestra está en la base de este  proyecto: “En una reunión con amigos del la universidad de México estuvimos hablando  de la impronta africana en el flamenco y a partir de ahí, estuvimos buscando mucha información, profundizando en este tema. Más allá de la influencia negra en el flamenco conocida a través de lo que se ha llamado las idas y vueltas con las colonias caribeñas, de la que ya se ha hablado tanto, el descubrir que hubo una población negroafricana tan importante en Andalucía, nos daba la clave para hablar de un legado de la música africana, que habría sido recogido por el flamenco desde sus orígenes y posteriormente olvidado”, señala.

El director de la película se planteaba en principio realizar “una trabajo más cultural relacionado con la música”, aunque pronto descubrió que la influencia de los africanos que habían pasado por nuestro país durante los siglos XV al XIX había dejado una herencia mucho más amplia y que “había muchos datos y signos de esa presencia que era imprescindible recuperar”.

Una escena del documental.

Una escena del documental.

Uno de los datos que más sorprende cuando se ve este documental es la gran población negra que había en Sevilla y en Cádiz en esos siglos, en los que la población procedente de África “oscilaba entre el diez y el quince por ciento entre mestizos, libres y esclavos”. “Esto supone un número mayor de africanos que los que hay actualmente viviendo en una ciudad como Londres: un siete por ciento de la población”, explica Miguel Ángel.

Otro aspecto crucial tiene que ver con la influencia de la cultura africana en el flamenco, una manifestación cultural que cristaliza en el siglo XVIII cuando la importancia de esta población en Andalucía era muy importante. Sin embargo, esta indudable impronta se obvia en la construcción de la imagen de España que hacen, entre otros, los viajeros románticos en el siglo XIX, que prefieren la esencia orientalista y que identifican el origen del “ser andaluz”, con el flamenco a la cabeza, únicamente con la cultura gitana.

Detrás de este proceso “no puede haber más que un ocultamiento”, asegura Miguel Ángel, que no entiende “cómo puede pasarse por encima de una cosa así”. “No es algo que haya que investigar mucho, está muy a la vista por ejemplo en el teatro popular que consumía el gran público”, comenta Rosales.

Lisboa, Cádiz y Sevilla han constituido históricamente el triángulo de la esclavitud, los puertos por los que entraban los barcos que surtían de esclavos a Europa y América. Una historia de sufrimiento y e intereses económicos que no se ha recuperado por igual en España y Portugal.

“Me da la impresión que Portugal ha hecho un poco más que España, sobre todo porque han tenido más población negra después por las colonias. Aquí la población africana ha llegado pero muy levemente. En Lago se ha abierto el museo de la esclavitud, como recuerdo de que éste fue el primer puerto esclavista. En España no, en Cádiz o en Sevilla no se ha producido esta recuperación. Vas a ver cuadros en los que aparecen negros en Valladolid o Sevilla, pero la esclavitud está por detrás. Un cuadro como ‘La pierna negra’, por ejemplo, representa la primera operación de trasplante realizada en España, pero nadie dice que la persona que aparece en el cuadro es un negro al que se le ha cortado la pierna para ponérsela a su amo blanco. A nadie parece llamarle la atención. En general sorprende mucho la ignorancia absoluta que hay sobre el tema de la esclavitud y del papel de España en el negocio esclavista”.

Aurelia Martín Casares, que es una de la voces que aparece en el documental, “dijo en una de las presentaciones de Gurumbé que una vez que ves la películas ves negros por todos lados y tiene razón: una vez que te alejas, ves las cosas en tres dimensiones”, comenta Rosales.

Miguel Ángel Rosales, durante la presentación de la película en Sevilla.

Miguel Ángel Rosales, durante la presentación de la película en Sevilla.

La influencia genética de los africanos es también relevante, como se muestra en el documental, y se hace patente en poblaciones como Jerez, Sevilla o El Puerto de Santa María. “La herencia genética existe, aunque se ha perdido la memoria de esa identidad, la conciencia de salvaguardar esa herencia”.

El origen de esta herencia genética es en su mayoría un mestizaje “como imposición de poder” a través de violaciones o relaciones forzadas. “Esa es una de las causa de por qué no quedó recogida esta herencia. Había muy pocos matrimonios y familias negras. No era algo que el amo le apeteciera que se supiera. También se daba esta esclavitud sexual en la jerarquía eclesiástica. Éste es uno de los motivos de por qué se ha tapado tanto”, señala Rosales.

Y es que el influjo cultural de esta población afecta a la música, como refleja ampliamente la película, pero también a otras cuestiones “como la cocina o a una cierta forma de relacionarse con lo espiritual de la baja Andalucía”: “No tengo duda, aunque no hay estudios. Hay que tener en cuenta que eran personas que no tenían presencia social, tenían muy pocas representaciones en los cuadros, si no era para destacar aspectos negativos o pecaminosos. Hay que tener en cuenta que esta falta de existencia social, esta falta de papel social, implica una falta de crónica. Se sabe que la Inquisición no se metió mucho con ellos porque la mayoría eran cristianos, pero tenía que haber un sincretismo e incluso sí que hubo casos de persecución por animistas”, explica el director del documental.

La población africana, que con el paso del tiempo formaría una población de andaluces y españoles negros, como cuenta la película, era eminentemente urbana y los trabajos que realizaban estaban relacionados con este ámbito. “Había muchas mujeres que se dedicaban a las tareas domésticas, que era un trabajo durísimo en esa época. Muchos negros trabajaban para los amos. Lo que ganaban, era dinero que revertía a los amos. Algunos esclavos tenían permiso para ahorrar y comprar su libertad y se dedicaban al pequeño comercio. Una pequeña parte de esa población también se dedicaba a la minería en las minas de Almadén y algunos estudios apuntan a que los primeros sistemas de cultivos extensivos que se dieron en Andalucía, como el aceite o la vid, absorbió mucha población esclava”, apunta Miguel Ángel.

El pintor negro Juan de Pareja retratado por Velázquez.

El pintor negro Juan de Pareja retratado por Velázquez.

En el Cádiz del XVIII  “se da el caso de viudas que tienen criados que trabajan como artistas que participaban tanto en las fiestas populares como en fiestas profesionalizadas. Llamaban a los negros para interpretar bailes. Había también muchos buenos tañedores que eran negros. Había gremios como los carniceros que estaban en manos de negros y gitanos y que tienen un papel importante en el origen de la fiesta de los toros”, añade.

En Gurumbé. Canciones de tu memoria negra también se habla del papel que cumplían algunos afroandaluces como artesanos ayudantes de ilustres pintores: “Su papel en las artes es poco conocido. No se sabe qué acceso tenían para poder saltar en todo el nivel de producción artística que se daba en esa época, que era un nivel de producción importante. Juan de Pareja, que fue ayudante de Velázquez, sí tuvo esa oportunidad, por ejemplo, pero seguro que había muchos otros que no han pasado a la historia”, destaca el director.

Como ocurre en otros países, la esclavitud está en el origen del sistema financiero en España. En el documental se exponen claramente algunos casos de importantes bancos de la actualidad que despegaron con el dinero conseguido con el comercio de personas.

“En países como Inglaterra hubo una rápida conversión de la energía humana a la máquina de vapor. Aquí fue diferente, aquí se hace de una manera más chapucera. Cuando se prohíbe la trata, a España no le convenía. Las grandes familias esclavistas tenían un gran peso en la política española de la época y no estaban dispuestas a perder sus negocios ni sus privilegios, y deciden seguir, deciden hacer una trata ilegal. La casa de Borbón se pone las botas con esto, pero esto va más lejos porque suministran esclavos ilegales a las colonias inglesas y el negocio es tremendo. Hay una gran acumulación de dinero que da impulso al primer capitalismo español. La industria textil de Barcelona y muchas fortunas que todavía existen tienen su origen en plantas azucareras”, explica Rosales.

Placa del Callejón de los negros en Cádiz.

Placa del Callejón de los negros en Cádiz.

Miguel Ángel Rosales destaca que, aún hoy en día, se da “un tipo de racismo muy interno”: “Los estereotipos que se recrean en el teatro del Siglo de Oro, que reflejan la visión del negro esclavo de la sociedad de la época, son los mismo que se exportan a las colonias caribeñas y que inspira la imagen estereotipada del negro que las ideologías racistas van a utilizar para deshumanizar al esclavo. Estos mismos personajes que ridiculizan a los negros saltan al sur de los EEUU con personajes como el sambo o los que aparecen en los minstrel show y de ahí mas tarde pasan al cine y así han quedado como algo intrínseco al imaginario occidental sobre lo africano. Una herencia de la que es difícil deshacernos. Con el fenómeno de la inmigración se ve claramente. Es una imagen que perpetúan los medios de comunicación para los que Calais, por ejemplo, es ‘la jungla’.  Todo lo que tiene que ver con lo africano, se asocia con lo exótico, con lo peligroso, lo hipersexualizado. Ahora los medios de comunicación se han encargado de levantar una barrera ideológica de desconocimiento y un muro ante la empatía que se pueda tener con estas cosas”.

Según el director de Gurumbé, “la piel negra está hoy tan estigmatizada como hace siglos. No se ha realizado una revisión de este periodo histórico y de su influencia cultural”. Con este documental se da un gran paso para desenterrar este interesante periodo de nuestra historia.

Este trabajo, que ha recorrido varias ciudades españolas y que ha atravesado el mar para proyectarse en Nueva York, donde ha tenido un gran reconocimiento, tuvo una excelente acogida en la Seminci de Valladolid y se pasará, previsiblemente en otros festivales europeos. También se está gestionando su visionado en Cádiz y Jerez.

Desde el punto de vista formal, el documental tiene un formato bastante clásico. Rosales ha sacrificado, en cierta medida, su primer impulso de desarrollarlo en un formato “más rupturista” porque se dio cuenta de que  “lo más importante era mostrar un tema con todos sus argumentos; convencer, mostrar, desarrollar y abrir conciencias”. “Mi intención ha sido que la emoción venga de la información y del descubrimiento”, añade.

Mª Ángeles Robles

Autor/a: Mª Ángeles Robles

Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

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