Dime, luna de plata

‘Las mil caras de la Luna’. Eva Villaver. Edición de Miguel A. Delgado. Prólogo de Mario Livio. HarperCollins Ibérica, S.A.. Madrid, 2019. 205 pp.

La luna ha formado parte del imaginario colectivo desde los tiempos más remotos de la Humanidad. El vínculo especial que hemos establecido con ella resulta fácil de entender si consideramos que se trata del único astro, aparte del sol, que podemos ver a plena luz del día y cuya superficie se aprecia a simple vista. Regula las mareas, ilumina las noches oscuras, y posee la capacidad de crecer y menguar, de morir y renacer periódicamente como en una promesa de vida eterna.

Hace cincuenta años, exactamente el 21 de julio de 1969, un ser humano puso el pie en ella por vez primera. Para conmemorar esta gesta épica, en este 2019 se han proyectado documentales y películas a lo largo y ancho del planeta, se han celebrado exposiciones, seminarios, jornadas y conferencias, se han escrito artículos, se han publicado libros. Uno de ellos, especialmente interesante por su forma de abordar el asunto, es Las mil caras de la Luna. Su autora, en la actualidad profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, es doctora en Astrofísica, y ha desarrollado su carrera en el Instituto Astrofísico de Canarias, en la NASA y en la Agencia Espacial Europea. Un perfil profesional tan alejado de las humanidades no le ha hecho desentenderse de las mismas, y en su libro Eva Villaver, que confiesa haberse sentido fascinada por la luna desde que era una niña, ofrece numerosos ejemplos de cómo hemos visto nuestro satélite a lo largo de los siglos, tomando como base la mitología, el arte, la filosofía, la literatura y las tradiciones populares de diferentes culturas.

A la luna se le ha atribuido el poder de influir en mayor o menor grado en todo aquello que en la naturaleza manifiesta un carácter cíclico, no solo en las mareas sino también en las crecidas de los ríos, en la menstruación, en las cosechas, en los ritmos de las estaciones. A veces fuerza protectora, a veces maléfica y vengativa, ha sido personificada en numerosas divinidades, masculinas o femeninas y de nombres diversos según los pueblos que las han adorado. La luna está también presente en los mitos sobre toros y vacas sagrados cuyos cuernos recuerdan a los suyos, en los relatos acerca de la muerte y resurrección de un héroe de origen divino, en los calendarios diseñados para medir el paso del tiempo o en las creencias populares que hablan de su poder para perturbar mentes o transformar a los hombres en lobos.

Además de mitos y supersticiones, este libro refiere también el largo camino recorrido por la Astrofísica hasta llegar a nuestros días. Con un lenguaje sencillo y una clara vocación divulgadora, la autora nos relata un sin fin de acontecimientos divertidos o curiosos que van desde el telescopio de Galileo (el primero en registrar que la luna tenía depresiones y montañas), hasta las preguntas y las imaginativas respuestas acerca de los materiales de los que estaba hecha, del aspecto de sus habitantes o de si sus volcanes eran los responsables de las piedras que en ocasiones caían sobre la Tierra.

Entre anécdota y anécdota, Eva Villaver introduce los aspectos científico-técnicos que permitieron llevar a cabo la extraordinaria hazaña realizada por el Apolo 11, ese “gran salto para la humanidad”, irónicamente encuadrado en el marco de la Guerra Fría y la carrera espacial entre americanos y rusos. Y relata los increíbles avances en el conocimiento del universo que han tenido lugar desde entonces y gracias a ella, puesto que la luna, al carecer de erosión y de actividad geológica, ha resultado ser un registro excepcional de los procesos físicos que crearon y modificaron los planetas internos del sistema solar hace miles de millones de años.

Eva Villaver.

Leer Las mil caras de la Luna es una forma amena de recorrer los principales hitos del camino que, desde el principio de los tiempos, han conducido al estado actual de la exploración espacial. Sus páginas nos impulsan a admirar la insaciable curiosidad humana, su creatividad y su esfuerzo por comprender las leyes que rigen el universo, a la vez que nos explican la metodología que siguen los científicos para estudiarlo y vislumbrar nuestras posibilidades de un futuro fuera de la Tierra.

Pero tal vez uno de los mayores méritos de este libro sea que la mirada de su autora, acostumbrada a observar las estrellas, se contagia al lector y lo saca de su realidad cotidiana, obligándolo a tomar perspectiva de su propia existencia y de su relación con el universo. Porque, como afirma Eva Villaver, desde que el hombre pisó la luna, la visión de sí mismo cambió para siempre: “Nos fuimos hasta allí para entenderla. En el camino, hicimos una pausa para mirar hacia atrás, como hizo la mujer de Lot, pero, aunque vimos arder los lugares donde la gente estaba entregada a sus guerras y sus cuentos, no nos convertimos en sal. Nos hicimos más grandes porque, entonces, nos vimos como reflejados en un espejo, y así se puso en marcha la fragilidad con la que, desde entonces, percibimos la vida en nuestro planeta”.

Esperemos que la conciencia de esa fragilidad nos ayude a restablecer un nuevo equilibro con las formas de vida que habitan en la Tierra, tan maltratada por esta misma civilización que nos ha permitido llegar a la luna y que acaso nos ofrezca, llegado el caso, la posibilidad de establecer en ella bases permanentes para beneficio de toda la Humanidad.

Elena López Torres

Autor/a: Elena López Torres

Elena López Torres es Doctora en Filología Inglesa. Ha sido profesora titular de la Universidad de Cádiz durante más de dos décadas. Ha publicado diversos libros para la docencia, y artículos de tipo académico en revistas nacionales e internacionales. En el campo de la creación literaria, es autora de 'El mueble oscuro y otros relatos' (Renacimiento, 2011), y de la novela 'El yacimiento' (en prensa).

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1 Comentario

  1. Estupenda reseña, deseando de leer el libro

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