Memoria íntima del amor

‘Las cosas en su sitio’. Daniel Fernández Rodríguez. IV Premio de poesía Joven “Antonio Colinas”. Siltolá Poesía. Sevilla. 54 pp.

¿Puede ser la poesía una parte de la memoria más íntima convertida en zona universal? ¿Trascienden los referentes de uno hasta prolongarse en otros tan semejantes? Las respuestas afirmativas a estas preguntas se hallan en el primer libro publicado por Daniel Fernández Rodríguez, que obtuvo el IV Premio de poesía joven “Antonio Colinas”, Las cosas en su sitio, editado por Siltolá.

El joven barcelonés, doctor en Filología Española y licenciado en Filología Catalana por la Universidad Autónoma de Barcelona, destacado investigador en la obra de Lope de Vega, acaba de alzarse con XXII Premio Internacional de Poesía Emilio Prados por Las nubes se levantan, que contará con la publicación en la editorial Pre-Textos.

Fernández Rodríguez practica en Las cosas en su sitio una sucesión de 35 poemas con motivos que se incardinan entre lo doméstico, lo amoroso y lo pretérito, combinando la perspectiva confesional y la distanciadora del espejo. El título no es demasiado original pues rotula discos musicales, programas de radio, libro de ensayo literario…; en cambio, resulta sorprendente que, tras la amalgama de poemas, percibimos una voz hecha, un discurso poético con un manejo talentoso de un estilo comunicativo claro, sin caer nunca en la nadería ni un estilo informativo, y de un empleo sobresaliente de los recursos del lenguaje que provocan armonía y belleza. Es notorio –y nada sencillo por cierto– el hecho de que en este libro alternen poemas en verso blancos, verso libre y versos rimados. En suma, este libro se ha creado al calor de una tradición, de la asimilación de lecturas que van de Lope a Borges, pasando Ángel González o Gil de Biedma.

Las cosas en su sitio tiene en su comienzo dos citas nada desdeñables: la del catedrático de Lengua y Literatura y escritor, David Fernández Villarroel y la bilingüe de Franz Kafka. Podría parecer una paradoja, pues en la primera refiere el aspecto negativo y en la segunda, el positivo; aunque es posible que el autor, en un intento de poner las cosas en claro, nos preparase desde los inicios para la tensión que encontraremos en sus páginas.

Es tensión comunicativa, “Querido compañero” el diálogo, también interpretado como comunicación directa con el lector: “a decirle al espejo que ya está, / que se acabó la historia entre nosotros”. El sujeto percibe la desafección en el otro, para terminar el poema con el magnífico endecasílabo en una gradación tan propia del Barroco como de Machado: “mi rostro soñoliento y triste y solo”.

En “Los novelistas” hallamos el lugar común de la vida como engaño (“Vita-Theatrum”), que tiene su anclaje desde el principio de los tiempos y que la literatura lo ha convertido en una seña de identidad. La composición es un acto de fingimiento por mucho que quiera vivirse, acaso el mejor momento sea una correspondencia entre el sueño y la vida: “que, de común acuerdo, fingiremos / haber vivido solos en un mundo nuestro”.

El vuelo está magníficamente amarrado en el poema “Otoño”, que fragmentado en dos secciones cuyas acciones situaciones corren paralelas tanto en la primera estrofa “desde un alto” como en la segunda “desde una peña”, para un final sorprendente, encaminado a la libertad pero también a la terrible soledad: “Tus alas en la tarde yo las quiero / para ocultar mi rostro de hombre solo”. Esos mismos se corresponden con los últimos de otra composición, “La ciudad”: “En el hotel hay un espejo / con un hombre mirándose”. Estos versos poseen el reflejo de algunas de las lecturas anteriormente aludidas: Borges, Gil de Biedma, Ángel González.

La sensibilidad se pone de manifiesto en el poema titulado “Judith”, tan  tiernos y suaves como la musicalidad de sus endecasílabos encabalgados en la primera de las cuatro secciones: “Cabalgan tus caderas en la música / y me llevan tan lejos al galope / que alcanzo el horizonte de tu cuerpo”. El mismo enlaza con otros con referentes espaciales y temporales concretos, cotidianos, recordados, como “La playa”, “Abril”, o el hermoso “Tejerina”, donde tanto los versos en esticomitia como encabalgados producen un aroma a recuerdo amoroso lejano (“Yo sé que estás ahí, tras esos montes”), a pesar del “te miro y pienso”.

En Las cosas en su sitio hay numerosos guiños al lector pero también a la propia literatura (léase el soberbio “Fe de erratas”). El magnífico “Tarde de invierno”, encabezado con la cita de W.B. Yeats perteneciente al célebre poema del dublinés, “He Wishes For The Cloths Of Heaven” (“Pisa suavemente, que caminas sobre mis sueños”), bien podría haberse ubicado como pórtico. Transmite la sensación del ave que se prepara para el vuelo pero se encuentra enraizada al terreno. Memoria íntima del amor, nada menos. Para concluir, fíjese el lector en la estructura de este poema, que reproduzco completo porque es una joya. La habilidad de Fernández Rodríguez estriba en la monotonía que producen los primeros versos largos al compás del silencio, se van acortando al hilo de la lluvia para preparar un final contundente y pragmático, originando otra perspectiva, una nueva forma de mirar.

«Qué largo es el silencio de una tarde de invierno. / Qué lentas arrastrándose azules tantas horas. / Vuelve la lluvia a tu ventana. / Las cosas ya reposan en su sitio. / Acuéstate y descansa: no vayas a pisar / los sueños que te miran / desde el suelo».

Jesús Cárdenas Sánchez

Autor/a: Jesús Cárdenas Sánchez

Jesús Cárdenas es licenciado en Filología Hispánica, Programa de Doctorado de Ciencias del Espectáculo (Universidad de Sevilla) y Máster en Formación e Investigación Literaria y Teatral en el Contexto Europeo (UNED). Es autor de los libros de poemas: ‘La luz de entre los cipreses’ (2012), ‘Mudanzas de lo azul’ (2013), ‘Después de la música’ (2014), ‘Sucesión de lunas’ (2015), ‘Los refugios que olvidamos’ (2016), ‘Raíz olvido’ (2017) y ‘Los falsos días’ (2019). Varios de sus textos se han traducido al inglés, francés, portugués e italiano. Como crítico literario y periodista cultural colabora con diferentes revistas literarias.

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