Arroz con leche y lágrimas
Nov17

Arroz con leche y lágrimas

Mi abuela, a diferencia del resto de las abuelas, siempre fue una cocinera pésima. Sin embargo, hacía un arroz con leche que hubiera deleitado al mismísimo Batel, el cocinero del Rey Sol. En las tardes de lluvia, solía sentarse en el sillón que tenía junto al balcón a ver las fotos del tío Pepe y del tío Alberto. Yo la observaba en silencio sacar los álbumes del cajón de la cómoda, acariciarlos como se acaricia a un animal herido,...

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Un eco geométrico (2)
Oct13

Un eco geométrico (2)

Al regresar a mi apartamento, algo desanimado, comprobé que había olvidado cerrar la puerta. Ya en el interior, me reencontré con el paisaje que temía. El foco de luz de la mampara había disminuido, sí, pero permanecía allí, palpitante, como dándose un respiro, alejado —alejándome— de cualquier lógica, haciendo peligrar los cuarenta años de coherencia y cuerda rectitud de mi existencia. ¿Qué más podía hacer? Lo peor, sin embargo,...

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Un eco geométrico (1)
Oct06

Un eco geométrico (1)

El pasillo de mi casa es particular, en el sentido de que no es muy pasillo. O no del todo. (Sé que no son formas de comenzar un escrito, pero —si alcanzan el final— estimo que perdonarán mis extravagancias. Incluso, es posible, me ayuden a salir con bien de esta situación tan inversa —nunca mejor dicho— en que me hallo). Veamos. ¿Se encuentra en el interior de un edificio y sirve de paso, mi pasillo? Sí, a todas luces. Pero, en...

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Vamos a durar dos días
Oct02

Vamos a durar dos días

Ramiro se agita en el sillón y el pañuelo en el que hace esos estúpidos nudos se le cae al suelo. Me agacho a recogerlo y se lo coloco de nuevo en el regazo. Me saca de quicio verle afanado en ese trajín inútil durante horas. Y no es que chochee, ni hablar, tiene la cabeza mejor que yo como de aquí a Lima, pero ha cogido esa maldita costumbre y no hay quien se la quite de la cabeza. No sé cómo Pepa lo aguantó tantos años. Acabamos de...

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A las puertas del cielo
Sep24

A las puertas del cielo

El cuerpo quedó atrás. Hace apenas un par de días que lo dejé allá abajo, en manos de mis familiares y amigos. Para que ellos lo devolviesen al polvo del que surgió, antes de que las bacterias se pusieran de lleno a su labor de descomposición y eliminación de residuos orgánicos. No llevo todavía ni cuarenta y ocho horas aquí, en esta sección que llaman Zona de Tránsito, por más que hablar en términos horarios en el ámbito del infinito...

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Están llenos de palabras
Sep08

Están llenos de palabras

Recién levantado, frente a una taza de humo, reflexiono.  Va a ser un día duro, como una carrera de obstáculos. Tomo el café, reposado, sin prisas. La casa convertida en un frío y caótico almacén de embalajes, bolsas y maletas. Una puta palabra, me digo, frente al espejo, mientras ejecuto muecas y burlas. —Eres un payaso. Un puto payaso. Sentado en la única silla viva de lo que ha sido hasta el día de hoy mi hogar, me dispongo a...

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