Cruce de caminos
Jun07

Cruce de caminos

Aquella tarde de súbita neblina el andén se hallaba repleto de una multitud variopinta y agitada. Las gentes, sus equipajes, partían hacia sus soledades o retornaban a sus compañías, se tropezaban, sonreían, suspiraban y —llevados por la urgencia— perseveraba cada cual en su empeño. Las vacaciones de Navidad habían comenzado. El azar o el infortunio, sin embargo —en aquel océano de vidas y bártulos apresurados— hizo que se toparan,...

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Primera persona
Abr19

Primera persona

—Seguramente fue aquella tarde que estaba con los chavales cuando comenzó todo. A rondarme la cabeza esta cosa. Son los que trabajan para mí en el taller. Los chavales, digo. Unos pipiolos. Los llamo así porque eso es lo que son, aunque ellos se piensen otra cosa. Estábamos de despedida de uno de ellos, ya ve, en un bar del Paseo. A la anciana ya la había visto yo antes. Claro. Voy mucho a ese bar. Tiene terraza y suele dar el...

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Días movedizos
Mar23

Días movedizos

Extiendo mi cronómetro particular contemplando al tendero. Enigmáticos ambos. Distanciados. Son las 14 horas. He venido en busca de objetos imposibles, pero inexcusables en casa. El hogar es una bomba de relojería que demanda su mantenimiento. Anoche lo hablé con mi amor. Traigo una lista en un papel. Un termómetro de iras y nostalgias. Una ganzúa de mentes (que sepa andárselas, también, si es menester, con chapas y hojalatas). Una...

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Merinero soy
Mar15

Merinero soy

Una librería de viejo. Un Azul como la Mar de Cádiz. Del anaquel sobresale una obra. La alcanzo. Novela negra. Libro amigo. Bruguera. Año 1981. Días de guardar. Carlos Pérez Merinero. Me hice con el ejemplar. Sería 2014. O 15. De vuelta a casa, ante mi sorpresa por no conocer ni al autor ni el título, rememoré mis lecturas de género negro español de aquella época. Manuel Vázquez Montalbán y su culto, desencantado y gastrónomo...

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Poesía al cuadrado
Ene27

Poesía al cuadrado

«No recuerdo bien cómo conocí a Chencho, cual fue el paso en que pasó de ser ‘ese señor con voz de bajo que vende libros’ a ser mi colega. Lo que sí tengo claro es que, a poco que te acercas a la órbita de su mundo (su Planeta Zocar), descubres un amor auténtico a la cultura (y por lo tanto a la vida), un amor lleno de sabiduría, de ilusión y de entusiasmo que sabe contagiarnos. Un lujo en estos tiempos que corren». Son...

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