Poesía en la variedad

PORTADA LIBROUna conversación en la penumbra. Rafael Juárez. Renacimiento, Sevilla, 2015. 160 pp.

Rafael Juárez (Estepa, 1956) es de esos poetas que sólo son modernos en cuanto que la materia de la que tratan sus versos incluye también las realidades asociadas a la modernidad; lo demás –“el fárrago versolibrista” al que el autor alude en el prólogo– está excusado, desde el momento en el que las formas tradicionales –el soneto, el romance, la silva asonantada, la canción popular– son capaces de expresar esa verdad con una inmediatez y naturalidad que para sí quisieran muchos experimentos pretendidamente antirretóricos. Y hay una clara correspondencia entre el uso de estas formas tradicionales y la transparencia de una mirada que se extiende con ecuanimidad sobre los recuerdos, “los estragos del tiempo”, la evocación de familiares y amigos (“Soneto del ángel muerto”, “Tres hombres”), la naturaleza o la medida del vivir en un “universo de pueblo” –la acuñación es del poeta cordobés Mario López–; sin excluir cierto vértigo moral (“Qué viva es la memoria de lo hecho / mal”) o la exaltación amorosa –véase el cancionero titulado “La novia nueva” o el soneto “Aniversario”–. Una conversación en la penumbra, que antologa un cuarto de siglo de producción poética, ofrece una cumplida muestra del quehacer de uno de los mejores artífices actuales en este registro concreto, que es tanto como decir de la poesía misma, que no entiende de taxonomías o de afectaciones de modernidad.

llueve_horizontalLlueve horizontal. Miguel Ángel Arcas. XXII Premio de Poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina”. Hiperión, Madrid, 2014. 76 pp.

La “horizontalidad” a la que alude el título de este poemario describe bien el efecto visual de su componente formal más evidente, el versículo. No todo el mundo sabe manejarlo con la desenvoltura de la que Miguel Ángel Arcas hace gala en los mejores poemas de este libro. Anáforas, enumeraciones y vertiginosas acumulaciones de imágenes sostienen un salmodiar que alterna la frescura con la gravedad, el intimismo con la mirada comprometida, lo descriptivo con lo imaginativo. En esa aparente sencillez se sustentan poemas como “Quien sube hasta su altura no merece estar solo”, una curiosa variación del “If” de Kipling –vocativo final incluido: ese “amor mío”, que sustituye al hijo interpelado por el poeta inglés en su celebrado poema moral–; o “El bolso”, una sugerente enumeración caótica de “las miles de cosas que existen para que yo sepa que existen”. Predomina en el libro esta celebración de la realidad, así como un cierto matiz indagatorio y filosófico, cifrado en el uso de acuñaciones aforísticas (“Lo real, en ocasiones, carece de interés. La ficción, por el contrario, es fruta del conocimiento”), marca de la casa de un autor que también ha cultivado con solvencia ese género.

ub. la cruz del surLa dulce astilla. Luis Pérez Oramas. Pre-Textos, Valencia, 2015. 85 pp.

El poema que da título a este libro sitúa al lector ante un registro en el que la poesía hispanoamericana ha alcanzado cotas memorables: la evocación de los seres queridos desde una ternura realzada con el recurso a un lenguaje altamente imaginativo y evocador. Los lectores de Vallejo y Neruda saben de qué hablamos: “Escribo / para sentir la mano / tierna de mi padre en la mejilla / la paciencia de su voz / en los condumios…”. En esto, el venezolano Luis Pérez Oramas (Caracas, 1960) se sitúa en un territorio que es ya patrimonio común de la poesía que se escribe a ambos lados del Atlántico, y al que también pertenece una compartida aspiración a la contención expresiva: «Vivir / ganar la luz con vida (…) / Temblar / como la piel del Bósforo en la tarde”. En estos dos registros se inscriben los mejores momentos de La dulce astilla, segundo libro de Pérez Oramas publicado en España: un poemario de amor y nostalgias en el que tienen cabida “los humildes manjares del insomnio” y la celebración de los cuerpos, el recuerdo de ciudades visitadas y el lenguaje de la cultura –lecturas, representaciones de la mitología y la Historia, etcétera– como cantera de símbolos, desde un estimulante cosmopolitismo que parece marca de escuela de los pocos poetas hispanoamericanos que ven su obra publicada en nuestro país.

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