Tres (necesarios) trasvases

Te Deum. Tadeusz Dąbrowski. Edición bilingüe. Traducción de Miguel Mejía. Ediciones La Isla de Siltolá. Sevilla, 2016. 121 pp.

TE DEUMTe Deum, publicado en su lengua original hace apenas un año, es el primer libro íntegro del poeta polaco Tadeusz Dąbrowski (1979) traducido al castellano. Y no es mal estreno, porque en este poemario el lector español de poesía encontrará rasgos que le resultarán muy familiares y otros que quizá no tanto, pero que sin duda le parecerán oportunos y novedosos. Entre los primeros, la orientación decididamente urbana y contemporánea de la poesía de Dąbrowski, en la que el punto de vista del flâneur que toma nota de cuanto ve en la calle convive con el de quien se asoma al mundo desde la pantalla de un ordenador; también, cómo no, la exquisita pulcritud rítmica de estos poemas –muy bien recreada por el traductor–, así como su perfecta arquitectura y sus rotundos finales. Todo ello alinea a este polaco treintañero con las aspiraciones de cierta poesía que se ha venido escribiendo en España desde principios de los ochenta en adelante. Más originales resultan otros rasgos: el contrapunto, por ejemplo, entre un erotismo bastante franco y una agónica conciencia religiosa, expresada a veces en formulaciones irónicas (“No entrará al cielo / quien siente que no puede rezar sinceramente / porque al querer tocar el cielo ha vuelto / a tocarse esperando la medianoche”) o desgarradas plegarias (“Concédeme sufrir. / Dame el don de entender que sufrir es un don”): habría que remontarse a la obra del cordobés Pablo García Baena para encontrar algo parecido en la poesía española contemporánea: véase el uso que el polaco hace de la terminología agónica de la pasión de Cristo para expresar estados análogos de conciencia (“Ecce Homo”, “Miércoles de ceniza”). También es personal el ocasional recurso de Dąbrowski a la dicción sincopada, agramatical, de la conversación coloquial, y el uso sin tapujos del lenguaje del moderno consumo, la informática e incluso las “redes sociales”. Pero lo más importante es que el lector difícilmente podrá olvidar los rotundos poemas en los que mejor se conjugan estos elementos: el que empieza “Cuántas veces he muerto ya en la vida”, por ejemplo, que justifica sobradamente todo el libro.

El hombre sombra. Owen Sheers. Edición bilingüe. Traducción de Andrés Neuman. Pre-Textos. Valencia, 2016. 105 pp.

ub. la cruz del surPara el lector habitual de poesía inglesa las cartas con las que juega el galés Owen Sheers (1974) son muy reconocibles, lo que no significa que este premiado autor, que lo es también de novelas y obras de teatro, no las baraje de un modo absolutamente personal. En su trasfondo está la obra de los “poetas de la guerra” –véase “Bosque de Mametz”– y la gran tradición de poesía inglesa que conjuga impresiones de paisajes y recuerdos de infancia, a la manera del romántico Wordsworth –véase el poema que A. Neuman traduce como “Campo de frontera” (¿por qué no “País fronterizo”: “Border country”?)–. Pero lo que aporta un inconfundible toque personal es su modo de insertar, dentro de estos sobrios textos entre meditativos y descriptivos, certeras y fulminantes imágenes, que no solo contribuyen poderosamente a la visualidad del poema, sino que trasladan al lector a otros campos asociativos que enriquecen su significado: así, el chorro de semillas que un granjero derrama de su puño para alimentar a las gallinas se convierte en “una vela de grano desplegándose [sobre las aves de abajo]”; y un cráneo sacado de una tumba excavada se iguala a un “huevo de ave golpeado y triturado”. La traducción métrica de Neuman contribuye no poco a acercar estos poemas tan genuinamente ingleses al lector de poesía castellana; y aunque inevitablemente se pierda algo en el trasvase, el resultado merece la pena.

Metafísica de bolsillo. Valentino Zeichen. Traducción de Pablo Anadón. Dibujos de Víctor Ramírez. Vaso Roto. Madrid, 2015. 180 pp.

Metafísica de bolsilloParece consecuente que esta “metafísica de bolsillo” esté formulada en formas breves: epigramas, haikus, aforismos. En este libro de 1997, hoy por primera vez traducido al castellano, el italiano Valentino Zeichen (Fiume, 1938) reafirma la vigencia de éstas, a las que da un sentido de urgencia y actualidad: el poema breve sigue siendo un vehículo efectivo para la acuñación lírica (“Pasan las nubes / se cubre / la luna de miel”), pero también para el mensaje de perplejidad intelectual (“Hubo una vez golosos de caramelos con sabor a estructuralismo”) o el dardo político (“Si Europa permanece unida / no se lo debe al dibujo / de un arcaico geógrafo […] sino a la nobleza de las mercancías / con nosotros incluidos”). El resultado a veces repele nuestro sentido de lo que en rigor debe ser la poesía: Zeichen no se arredra ante el prosaísmo flagrante o el lugar común. Pero la materia poética recupera en él la rara plasticidad e inmediatez que tuvo en los líricos arcaicos griegos o en la poesía china, de la que la tradición objetivista y minimalista de la poesía italiana –Ungaretti, Montale– nunca ha estado demasiado alejada. El fronterizo Zeichen, nacido en una disputada ciudad que hoy pertenece a Croacia, se muestra sobradamente a la altura de esa tradición que también apunta a las costas de Grecia y a ese cercano/remoto Oriente al que se llega navegando siempre en dirección al orto.

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Autor/a: CaoCultura

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