Teatro Mínimo, latigazos de teatro

El concepto de teatro mínimo no es nuevo. Procede de las piezas breves de teatro que en el Siglo de Oro se conocían como entremeses. “Eran pequeñas obras de gran contenido crítico, en las que muchas veces se soslayaba la censura y que eran verdaderas bombas de humor”, explica Teresa Yribarren, actriz y veterana miembro de la Asociación Cultural Taetro.

El teatro breve, o teatro mínimo, que es la denominación que le da Taetro a estas piezas de no más de diez minutos de duración en escena, se empezó a desarrollar hace veinte o treinta años “sobre todo en Hispanoamérica” y aquí en España tiene mayor vigencia “desde hace cinco o seis años”.

Una escena de 'Dos en un coche', obra incluida en el XIII Certamen Rafael Guerrero.
Una escena de ‘Dos en un coche’.                                                     Foto: Paco Abad.

 

El desaparecido miembro de Taetro Rafael Guerreo pensó que sería interesante crear un certamen para que los autores menos conocidos pudiesen ver sus obras representadas. También, las piezas ganadoras son publicadas. “Es el sueño de cualquier autor”, apunta Teresa.

En diecisiete años, el certamen ha ido cambiando, ha ido “innovando”. La pasada edición fue la primera en la que ofrecieron a los autores la posibilidad de mandar sus obras por correo electrónico, en vez de físicamente, como hasta ahora. “Esto ha multiplicado el número de participantes”, señala la actriz.

El concurso ha tenido tal aceptación que ha convertido a esta asociación chiclanera en un verdadero referente: “Yo tengo la impresión de que se nos conoce incluso más por el certamen que por el teatro que hacemos. Es nuestro sello, lo que nos identifica”, explica la integrante de Taetro.

El concurso ha servido también para dar a conocer a muchos autores que después se han convertido en profesionales valorados, como Tomás Afán o César  López Llera.

Un momento de la obra esperpéntica 'Mary One' llevada a escena por Taetro.​
A la derecha, la actriz Teresa Yribarren.                                                                                    Foto: Paco Abad.

En torno al 27 de marzo, Día Mundial del Teatro, se dieron a conocer los premiados del certamen anterior, y ya se ha convocado la edición de este año, la número diecisiete. En esta ocasión se ha introducido en el nombre del concurso la palabra “iberoamericano” porque cada año se presentan “un montón de autores de allí”, además de por las “evidentes vinculaciones de Cádiz” con los países de la otra orilla del Atlántico. Además, “en esta edición hay en el jurado una participante de un país latinoamericano, en concreto de Argentina. El año que viene puede que haya más”, explica Teresa.

Las piezas teatrales que se presentan al certamen son de temas muy variados, “aunque hay muchos temas comprometidos. También el amor, un tema universal; versiones de clásicos, e incluso de sexo, que son muy difíciles de llevar a escena, aunque se puede hacer, incluso sin necesidad de desnudarse”, bromea la actriz.

“La grandeza de estas piezas es que el espectador no tiene tiempo a reaccionar, son verdaderas bombas cerebrales, te sacuden desde el principio hasta el final. En una obra normal, tienes cinco minutos para ambientarte, para darte cuenta qué está pasando, en esto cuentas con un minuto. Eso exige una condensación. Son piezas rápidas e impactantes. Por el contrario, suele ser más fácil llevarlas a escena porque tienen menos escenografía, menos actores, es más sencillo ensayar. Por el contrario, el director tiene que estrujarse más el cerebro. Cuando acaba la representación, las personas que han ido a verla se suelen quedar agolpadas fuera del teatro. Es cuando empieza a rodar la cabeza. Son un verdadero latigazo”, explica Teresa.

Taetro es “lo más bohemio que existe en asociaciones”, nos cuenta la actriz. “El motor central lo formamos 15 o 20 personas, ni siquiera sabría decirte cuántos socios tiene. De corazón, hay muchas más personas, aunque no estén físicamente. Colaboradores que nos ayudan con la escenografía, el sonido… que están de algún modo vinculados a nosotros y se animan a ayudar de forma desinteresada”, añade.

Un momento de la obra  esperpéntica l 'Mary One' puesta en escena por Taetro.​
Un momento de la obra esperpéntica ‘Mary One’.                                               ​                   Foto: Paco Abad

Los integrantes de esta asociación cultural le dan gran importancia “al trabajo colectivo”. «Hay muchas compañías de teatro, pero a nosotros nos interesa, y nos diferencia, que nuestro trabajo sea colectivo, que las personas estén aglutinadas, que todos opinen”, explica Yribarren.

La principal baza del grupo es su alta motivación, su capacidad reivindicativa: “Taetro nació actuando sobre escombros, reivindicando un espacio cultural para poder llevar el teatro a todo el mundo”. Aún hoy, después de tantos años, ese espíritu no lo han perdido. Todavía siguen luchando “porque se reconozca la figura del poeta y dramaturgo chiclanero Antonio García Gutiérrez, porque el IVA cultural sigue estando al 21 por ciento, para que no desaparezcan las especialidades de artes escénicas de los centros, para que el teatro se lleve a los colegios…”.

Autor

  • Mª Ángeles Robles

    Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

One thought on “Teatro Mínimo, latigazos de teatro

  1. Hola Ma.Angeles. Soy Guadalupe Corona (México) Sabes si están impresas, compendiadas obras de teatro breve. Y con quién se pueden conseguir para ser trabajadas con grupos de alumnos universitarios??? Saludos. Gracias

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