Procomún, el arte de la colaboración

Deslumbrados por los avances tecnológicos, olvidamos que tecnología y sociedad siempre han ido de la mano y que las necesidades humanas lideraron los cambios. Ello se debe a que tenemos asociada la palabra a teclados y pantallas, a circuitos electrónicos, a los destellos del cambio de milenio, mientras obviamos que el lenguaje mismo es la “tecnología” que nos hizo humanos y condujo el progreso, y que cualquier avance en ese campo transforma nuestra experiencia a través de la relación, de las interacciones y del acceso a la información. El lenguaje cambió el rumbo de la humanidad porque permitió trasladar el pensamiento a otra mente, convirtiéndose en lo que, todavía hoy, es la tecnología más subversiva y poderosa. Si esa revolución se produjo sólo a partir de un soplido, de un sonido combinado con la respiración ¿por qué no nos atrevemos a pensar en las posibilidades infinitas que se abren ahora?

La acumulación de ideas nos ha abierto horizontes inimaginables desde entonces; y en cada una de las etapas en que alcanzó suficiente densidad condujo a periodos de prosperidad y creatividad, a nuevos modos de comprendernos y de entender lo que nos rodea. La tecnología social del lenguaje permitió el aprendizaje social y la transformación del entorno para satisfacer nuestras necesidades, aunque es cierto que las diferencias idiomáticas se constituyeron en barreras para el conocimiento. Sin embargo, a partir del lenguaje se forjaron las bases para la colaboración, para la ejecución de grandes proyectos como las pirámides o las catedrales.

La conectividad que ha propiciado Internet nos sitúa en un escenario de circulación e intercambio de ideas global a partir del cual se despliega un abanico infinito de posibilidades para la innovación y la creatividad, para la creación de imaginarios. La inteligencia colectiva surge de la colaboración de muchos individuos, y de hecho muchas otras especies animales —especialmente los insectos— han logrado realizar grandes obras, superar los riesgos y la adversidad gracias al trabajo cooperativo, a la mirada plural sobre situaciones complejas y elección de soluciones de forma consensuada. La capacidad organizativa que ha surgido gracias al acceso a Internet y al desarrollo de tecnologías digitales y móviles, ofrece otras posibilidades de relación, de análisis de la información, de incorporar puntos de vista diferenciales e, incluso, de formular críticas a propuestas profesionales a través de la revisión colectiva y plural.

La innovación y la creatividad ciudadana no están determinadas por la tecnología pero, sin duda, ésta hace mucho por la coordinación compleja de las multitudes, por la inteligencia colectiva y por la aparición de nuevas formas de afrontar los retos y las posibilidades de futuro. Las tecnologías mejoran nuestra experiencia emocional, vital, el consumo y la sostenibilidad, el aprendizaje, y a través de su utilización surgirán posibilidades ahora inéditas en todos los campos. La capacidad innovadora para atender a las necesidades y problemas de las personas, para resolver los asuntos colectivos y para la creatividad son las características más destacadas de las nuevas formas de organización social y política. De nosotros depende su uso.

 

Autor

  • Lucía Benítez Eyzaguirre

    Periodista y apasionada de la innovación y las tecnologías. Experta en Software Libre. Profesora de la Universidad de Cádiz, en los máster de Marketing digital y Gestión e Innovación en Comunicación. Directora de la revista científica Redes.com. Socióloga, realizadora de documentales.

2 thoughts on “Procomún, el arte de la colaboración

  1. La colaboración, incluso sin aparente organización, hace que el producto fluya. Un ejemplo de inteligencia colectiva ayudada por la tecnología y la comunioación es la Wikipedia. Con sus defectos y sus virtudes se impuso al intento de Microsoft de sacar la Encarta, proyecto en el que se llegaron a invertir mucho dinero y recursos humanos pero que finalmente no llegó a buen puerto.

    1. Gracias, Íñigo. De eso se trata precisamente, no es tecnología: son personas. Los proyectos colaborativos son más fáciles de coordinar gracias a la digitalización, pero siempre hubo grandes proyectos humanos que salieron adelante por la voluntad de las personas. Seguro que te interesará esta charla de Luis von Ahn, porque en ella hay claves sobre la participación, la motivación y la cooperación

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