Diario del año de la PST-19

Hoy comenzamos el diario colectivo de un confinamiento. A través de él, los colaboradores de CaoCultura queremos establecer un vínculo, pero también dar forma a una experiencia común que no tiene parangón con ninguna otra vivida por las personas de nuestra generación.

Vamos a llamar a este experimento Diario del año de la PST-19, en homenaje a la obra de Daniel Defoe (Diario del año de la peste), unas memorias ficticias sobre la plaga que asoló Londres en 1665, cuando él tenía cinco años. Como todos sabéis, Dafoe es mundialmente conocido por ser el autor de una maravillosa novela de confinamiento obligado: Robinson Crusoe.

Creo que nuestra experiencia de estos días puede participar del espíritu de ambas obras. Por un lado, vamos a intentar poner por escrito cómo estamos viviendo estos días extraños. Aportaremos nuestra experiencia, pero también nuestra imaginación para tratar de dar forma a un relato que, sin duda, nos acompañará a lo largo de nuestras vidas. Por otro, como robinsones modernos, como náufragos de nuestra cotidianeidad, intentaremos inventar nuevas formas de sobrellevar la pesada carga. Utilizaremos los recursos a nuestro alcance para hacer más llevadera la espera y reflexionaremos sobre qué de bueno o de malo tiene esta situación tan atípica. Volvamos la cara al pasado para aprender de experiencias previas, disfrutemos del presente –sí, también se puede disfrutar de esto– y no perdamos la perspectiva para encarar los tiempos que vienen, nos traigan lo que nos traigan.

Y por último, una reflexión personal. Nos ha tocado parar. Llevamos una semana en casa y nos quedan algunas más. Pienso que, pese a las difíciles circunstancias, tenemos que vivir esto como una oportunidad. En nuestras calles se ha hecho el silencio, pero también en nuestras casas. Observo con incredulidad cómo el ruido del vecindario ha desaparecido prácticamente. Sólo algún insensato lanza a media tarde un alarido en el que nos advierte de su aburrimiento –sobre cómo distraía sus días, quizás hable en otro momento.

No sé si este recogimiento durará las largas semanas que todavía nos quedan por delante, pero ahora mismo existe, al menos en mi modesto barrio puertorrealeño. Puede que también haya aumentado la cortesía, impuesta por la distancia. Reconocerse en el miedo también es una forma lícita de reconocerse.

Abro la ventana y los pájaros cantan con el ardor que les marca sus cíclicos instintos, con la premura incendiada que les exige la recién llegada primavera. Los flamencos se están acercando cándidamente casi a la orilla del paseo marítimo. Su ceremonial deambular por las marismas tiene algo de premonitorio: ¿Se preguntarán dónde estamos?

Mª Ángeles Robles

Autor/a: Mª Ángeles Robles

Soy periodista especializada en temas culturales. He trabajado en Diario de Cádiz, en la agencia de noticias Europa Press y he sido redactora y fundadora del periódico El Independiente Cádiz. Colaboradora habitual de diversas publicaciones culturales en las que he escrito de teatro, cine y literatura.

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2 Comentarios

  1. Buenos días Mari Ángeles, muy oportuna tu entrada. ¿Sabes qué?: Llevo desde el día 14 de marzo haciendo lo que yo he dado en llamar, Cuaderno de bitácora. Desde mi pequeño bote (mi casa), observo los avatares que el destino nos está marcando estos día y los anoto, si bien es verdad, de una forma prosaica, no quiero adornar ni un apice lo que supone esta travesía, que se sabe cuando comenzó, pero no, cuando acabará, como marineros del s.XV. Suerte en vuestra singladura. Yo trataré de llegar a puerto

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    • CaoCultura

      Muchas gracias. Ánimo. Seguro que tu cuaderno de bitácora es de lo más interesante. En tu pequeño bote, seguro que llegarás a buen puerto. Espero que pronto podamos disfrutar todos juntos como antes.

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