El mapa de una sensibilidad

‘A quien pueda interesar. (Antología de poesía en inglés)’. Selección, traducción y prólogo de Hilario Barrero. Ediciones La Isla de Siltolá. Sevilla, 2018.

Pertenece Hilario Barrero (Toledo, 1946) a esa clase de poetas cuyo mundo literario se manifiesta, no solo en aquello que escriben, sino también en lo que leen y contribuyen a difundir. Esto último puede hacerse de diversos modos: desde el diario de lecturas a la crítica literaria en periódicos, pasando por el ensayo divulgativo o interpretativo. Pero, cuando el objeto de admiración viene dado por poetas que escriben en otra lengua, es muy posible que no haya método de abordaje y conocimiento más certero e íntimo que la traducción de sus textos. Traducir supone poner los recursos del poeta-traductor al servicio de ideas y efectos ya plasmados en un texto escrito en otra lengua. Pero suele olvidarse que, antes de producirse esa conversión, debe darse otro momento creativo no menos importante: el encuentro entre esos autores pertenecientes a otra tradición y no siempre conocidos fuera de ella y el poeta que siente esos textos ajenos como parte de su mundo y, en consecuencia, se impone la tarea de trasladarlos a su lengua propia.

Las dos muestras de poesía traducida del inglés que Hilario Barrero ha publicado hasta ahora, Lengua de madera (2011) y la que nos ocupa, A quien pueda interesar, testimonian que su compilador es un poeta dotado de la receptividad necesaria para favorecer estos encuentros, así como de los recursos que requiere la traducción eficiente de esos textos felizmente hallados. Ya la primera de esas antologías, Lengua de  madera, revelaba que su traductor, más allá del pretexto nominal al que se acogía lo que se presentaba como una “muestra de poesía breve en inglés”, lo que realmente ofrecía al lector era un recorrido literario guiado por el gusto personal y el sentido de afinidad con los poetas traducidos. Lo mismo podría decirse de A quien pueda interesar, por más que esta segunda compilación –se anuncia una tercera–  parece recalcar, ya desde su título, el sentido aleatorio de la muestra ofrecida y su explícita renuncia a presentarse como un repertorio canónico de poemas que el lector debe conocer por motivos de relevancia histórica o consenso académico. De ahí que, a diferencia de la anterior, esta muestra se centre casi exclusivamente en lo que podemos llamar, en sentido lato,  “poesía contemporánea”, desde los victorianos hasta la actualidad –con una sola excepción: el romántico Robert Southey, que abre la selección–; y que incluya numerosos textos que, como el mencionado –un fragmento de un poema sobre “un día de viaje por España”–, conforman un universo poético indudablemente personal: podría ser muy bien el propio Barrero, en su condición de poeta viajero, quien suscribiera las rendidas palabras con las que el romántico inglés anuncia una pausa en su recorrido “para contemplar con detenimiento la llanura fértil de Plasencia”; como podría relacionarse con su mundo estético y sentimental, e incluso con algún poema propio, el hermoso y poco conocido poema de Tennessee Williams “Life Story” / “Historia de una vida”, en el que el dramaturgo sureño reflexiona sobre la clase de confidencias que siguen a un primer encuentro amoroso.

A quien puede interesar abunda en esta clase de sorpresas: poemas que se leen, no solo como piezas de antología, sino también como textos cuidadosamente escogidos por el traductor por representar una idea o un deslumbramiento que le concierne y que, por su mediación, puede llegar a concernir y deslumbrar al lector; que pronto olvida que está ante un libro-repertorio que incluye muchas voces, para sucumbir a la evidencia de que es una sola sensibilidad la que gobierna el conjunto.

Hilario Barrero.

Por ello tienen especial importancia, dentro del mismo, los poetas de quienes Barrero ha decidido ofrecer una muestra más amplia: destacadamente Carl Sandburg, Jack Gilbert y Donald Hall –si bien no es exacto que, como se afirma en el prólogo, éste y su esposa, Jane Kenyon, sean desconocidos del lector español: en 2015 se publicó Eagle Pond, una acertada muestra de la poesía de ambos, a cargo de Juan José Vélez–. De Sandburg cabe destacar el laconismo expresivo, aplicado a escenas y situaciones de la vida urbana que elocuentemente apelan al espectador (“Quizá también hayas pasado delante de escaparates…”) y le hacen tomar conciencia de su propia posición en un mundo contradictorio y con frecuencia injusto. Por el contrario, Gilbert –uno de los descubrimientos de esta selección–  gusta de asumir un tono de elegante melancolía al rememorar su infancia o dar cuenta de experiencias captadas en su intensa fugacidad, como revelaciones o deslumbramientos: “No es sorprendente / que el peligro o el sufrimiento nos rodeen. / Lo que asombra es el canto”. También en Hall es evidente esa mezcla de precisión descriptiva, frecuentemente aplicada a la naturaleza, y sentido de la trascendencia del instante.

Los rasgos que acabamos de destacar en estos tres poetas podrían considerarse también indicadores del criterio estético que ha guiado al traductor a la hora de elegir la práctica totalidad del centenar largo de poemas que incluye en este libro. En él, por tanto, no solo queda trazado un particular recorrido por la poesía contemporánea en lengua inglesa, sino también el mapa de una sensibilidad: la de su compilador.

José Manuel Benítez Ariza

Autor/a: José Manuel Benítez Ariza

José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963) vive escribiendo y escribe sobre la vida: un poco cada día, un poco de todo, en una profusión hecha de muchas brevedades. Narrador, poeta, traductor y articulista, el hilo conductor de esta aparente dispersión de fuerzas es su "diario abierto" Columna de humo, en el que trata de explicarse.

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1 Comentario

  1. Agradecido por esta lectura de A quien pueda interesar que uno aprecia y valora. Abrazos.

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