Cinco escritoras, cinco miradas

‘Cinco escritoras, cinco escrituras’. Jaime Siles. Colección Letra Pequeña. Editorial UCA. Cádiz, 2020.

“Lo que debo al latín son muchas cosas. / Para empezar, mi sensación de lengua”. Son versos del poema «De vita philologica», donde Jaime Siles, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Valencia, reconoce la deuda contraída con su formación clásica. Pero sus perfiles son muchos y todos ellos convergen en lo que la RAE define como humanista: «persona instruida en letras humanas». No obstante, conviene decir que la RAE se queda corta, porque en Siles hay mucho más que mera instrucción o cierta pericia: hay, sobre todo, excelencia. Y esas letras humanas dibujan un territorio realmente rico: poeta, traductor de lenguas varias (alemán, inglés, italiano, francés, portugués…), crítico literario, editor y, como sustento de muchas de estas actividades, viajero incansable.

Esa «sensación de lengua» que antes citaba recorre toda su trayectoria de poeta, porque sus versos constituyen una indagación en el conocimiento, un propósito (o efecto) epistemológico que se sustancia a través de la búsqueda de la belleza y la íntima esencia de las palabras, así como de una musicalidad —tan frecuente, por otra parte, en los poetas-filólogos clásicos— que el lector percibe como indicio de esa revelación estética no solo en la forma de sus versos rimados (sonetos, silvas o alejandrinos en serie), sino también en los versos blancos. «Verbalizar el universo —afirma Siles— es el único modo en que podemos pensarlo y poseerlo». En poemas como «Columnas del lenguaje» y «Oda a Germania» hay constancia de esta devoción por la lengua, acaso una forma de misticismo verbal. Ahora bien, el poeta Siles recuerda de nuevo su formación en doctos latines en el bello poema «Cabotaje y altura», en una de cuyas estrofas se permite esta metáfora marinera: «Cabotaje y altura, / altura y cabotaje, / con las velas latinas / sobre el mar del lenguaje.

Jaime Siles.

Ahora que parecen abundar más que nunca los poetas iletrados, Jaime destaca desde hace años como un poeta culto que atesora toda una constelación de lecturas en la que brillan, junto a los padres griegos y latinos, las más diversas voces de las más diversas literaturas: los clásicos españoles, los metafísicos ingleses, los líricos alemanes, las vanguardias francesas, la lírica china…

Tal bagaje, del que solo he dado una muestra, aflora en su poesía y aflora en las reseñas y ensayos críticos que dedica a las obras de otros, configurando una limpia escritura-tapiz que, a poco que observemos su revés, revela la cuidada trabazón de hilos y junturas que la sostienen. Basta leer algunas de las muchas reseñas publicadas durante años en El Cultural de El Mundo o en suplementos de ABC para percatarse de que Jaime Siles navega, es cierto, en alta mar, pero también sabe bordear la costa y, como los marineros de los tiempos homéricos, hacer un sutil cabotaje. A estas reseñas debemos los lectores el hallazgo de muchos autores poco conocidos, a menudo en los márgenes del canon académico y, por supuesto, del comercial.

Por razones de tiempo no pasaré revista a todas sus actividades, pero no me resisto a traer un ejemplo de su faceta de editor. Hace unos días acompañé a Carmen, mi mujer, a recoger un libro que había encargado en la librería gaditana Manuel de Falla. Se trataba de la reedición de un clásico: el volumen que el profesor Luis Gil dedicó a la inspiración poética en la literatura griega. Pues bien, la edición, aumentada con cuatro estudios sobre la idea de la belleza, vio la luz hace dos años en Estudis Clàssics, la colección que dirige Jaime Siles para el Instituto Alfonso el Magnánimo. Al leer el prólogo de su autoría, se confirma que Siles es un lector-poeta de visión caleidoscópica, porque al carrusel de autores griegos estudiados por Gil (Homero, Hesíodo, Píndaro, Aristófanes, Calímaco…), él añade, estableciendo vínculos entre conceptos y poéticas, los de poetas modernos como Valéry, Mallarmé, Pound, Cavafis o Cernuda.

Cinco escritoras, cinco escrituras reúne cinco ensayos publicados anteriormente por Siles en revistas, monografías o ediciones. Al reunirlos en un volumen, la reivindicación de la rebeldía femenina que subyace en cada entrega quintuplica su fuerza en una única voz solidaria. Porque, en efecto, las cinco escritoras estudiadas por Siles, María Teresa León, María Zambrano, Ernestina de Champourcin, Carmen Conde y Clara Janés, que abarcan un período que va desde los años veinte del siglo pasado prácticamente hasta nuestros días —pues Clara Janés sigue activa—, alzan en algún momento su voz para cuestionar no solo los valores sociales impuestos por una sociedad masculina (ahí está, por ejemplo, el feminismo militante de Ernestina cuando dice odiar el matrimonio), sino también para evolucionar personalmente desde concepciones poéticas o sistemas filosóficos asentados. El caso más notorio es el de María Zambrano y su refutación de la idea de sistema defendida como andamiaje de la verdad por uno de los grandes de la filosofía española del siglo XX: Ortega y Gasset. Si a esto añadimos el drama de la Guerra Civil y el destierro, comprendemos que poetas como María Teresa León y Ernestina busquen refugio y patria en la poesía, donde el yo femenino encuentra su espacio íntimo; y que Carmen Conde lance un grito materno-femenino de rechazo a la guerra.

Aunque uno pueda pensar que en la década del 20 del siglo pasado toda España ardía en la modernidad, una nota de prensa recogida por Siles revela cuánta maleza aún tendrían que desbrozar estas mujeres inquietas. Con ocasión de una justa poética celebrada en el Lyceum Club, avanzadilla en Madrid del feminismo ilustrado, el diario ABC de 14 de mayo de 1928 anunciaba el torneo que librarían «las faldas del Parnaso Español».

María Zambrano, una de las cinco autoras incluidas en ‘Cinco escritoras, cinco escrituras’.

Los cinco ensayos ofrecen una mirada amplia sobre el proceso creador de estas mujeres, y es ahí, en la evolución que su pensamiento o poesía experimentan, donde ellas marcan distancias con las convenciones y asoman distintas formas de feminismo. A Siles le interesa especialmente el «constante tránsito del yo». Así vamos pasando del yo unas veces lírico, otras testimonial de las memorias de María Teresa León, al yo como sujeto histórico moderno de Ernestina de Champourcin, autora a la que Siles conoce muy bien porque en 2008 editó sus poemas en el libro Poesía esencial. Parece la más feminista de todas, según se desprende de la correspondencia con Carmen Conde. Seguro que pocas poetas actuales saben, cuando reivindican el título de poeta frente a poetisa, que si Concha Méndez había escrito que poetisa le sonaba a cosa «banal —entre merengue y amapola—», en 1932 Ernestina de Champourcin afirmaba con enfado que arremetería contra el autor del horrible calificativo.

En Carmen Conde —poeta, por cierto, injustamente minusvalorada—, descubrimos que feminismo, neoconceptismo y erotismo conforman buena parte de su discurso poético. Un neoconceptismo metafísico, resume Siles. Por otra parte, muchos y difíciles son los relieves de la poesía de Clara Janés. En este caso, para nuestro autor la visión diacrónica es menos relevante que «su compacta y compleja unidad». Si el misticismo moderno de Ernestina de Champourcin la llevó a identificar Dios y poesía, el lirismo místico de Clara Janés la empuja a «poseer la esencia, / lo absoluto, lo eterno».

Debemos agradecer a Jaime Siles este libro compilatorio de ensayos, no solo por hacer justicia a estas mujeres escritoras, sino también por habernos ofrecido, una vez más, un fruto granado de sus desvelos como poeta y crítico literario. Y, cómo no, a la profesora y escritora Nieves Vázquez Recio, directora de Letra Pequeña, por haber iniciado la andadura de la colección con este alumbramiento.

Antonio Serrano Cueto

Autor/a: Antonio Serrano Cueto

Antonio Serrano Cueto es profesor universitario, narrador y poeta, con varios libros publicados y participación en revistas y antologías. Su último título publicado es ‘París en corto’ (Valparaíso, 2015).

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