Beatriz Rico: “El ser humano ha fracasado como especie”

Beatriz Rico (Asturias, 1970) es, para muchos, una cara conocida del mundo de la televisión. Su paso por programas como El precio justo o Hugo y series como ‘Un paso adelante’ o ‘A las once en casa’, la catapultaron a una fama que, lejos de ser pasajera, la empujó a desarrollar otras facetas creativas de su vida, como, por ejemplo, el cine. Durante más de veinte años de carrera como actriz ha rodado con algunos de nuestros mejores directores, como Fernando Fernán Gómez o José Luis Garci. También ha hecho teatro. Uno de sus trabajos más comentados en las tablas, ‘Mejor viuda que mal casada’, se estrenó en 2012 y sigue representándose a día de hoy. Mujer polivalente y curtida en la interpretación, en los últimos años ha encontrado en el rock, como intérprete, una de sus pulsiones menos desarrolladas.

La inquietud y pasión por vivir de Beatriz Rico no se limitan al plano artístico, si su tenacidad y trabajo ya son un referente para nuevas generaciones, además, en el plano humano, su compromiso moral y social con los más desfavorecidos marca la gran diferencia con respecto a otros artistas de su generación. Vitalista, inconformista y guerrera, esta avilesina de ojos verdes parece no haber dicho su última palabra y sigue creciendo y floreciendo, no solo como artista, sino también como persona.

¿De dónde sacas la energía para abarcar tantas cosas? Hace unos días estuviste en Polonia, antes de eso estuviste apoyando a las mujeres en huelga de hambre que se concentraron en Sol y también pudimos verte en la entrega de los Premios Fundal.

Cuando haces las cosas que te gustan o te involucras en algo en lo que crees, no hace falta sacar la energía de ningún lado porque sale sola. Hay ciertas cosas que, si no las hiciera, me sentiría incompleta. Estar en la entrega de unos premios solidarios o apoyar a las mujeres de Sol son dos ejemplos. Pero también te digo que soy muy afortunada, porque lo cierto es que mi trabajo me permite tener mucho tiempo libre para mí y mi familia.

Rico and Roll es el nombre de la banda de rock duro que lideras como cantante. A muchos les ha sorprendido esta faceta tuya. He tenido ocasión de verte cantar y la verdad es que desprendes mucha energía. ¿Lo utilizas como algo catártico? ¿Tenemos a Beatriz Rico, como cantante, para rato?

El Rock es libertad. En los conciertos me siento totalmente libre, es una liberación de energía y adrenalina total. Poder cantar con una banda de rock en directo es una de las sensaciones adrenalínicas más fuertes que se puede tener. Y sí, mirando el calendario y las ganas de la banda, tenéis Beatriz como cantante para rato.

Imagino que, no solo dedicarte a lo que te gusta, sino poder relacionarlo y apoyar a otros proyectos que defiendes con denuedo debe hacerte doblemente feliz. Me refiero, por ejemplo, al festival “Rock contra el hambre infantil”, que además fue nominado a los Premios Fundal. Cuéntanos que te hizo sentir aquella experiencia.

“Rock contra el hambre infantil”, al igual que el resto de proyectos solidarios en los que me involucro, me hacen sentir útil y completan el sentido de mi vida. La satisfacción cuando haces un buen trabajo es muy grande, pero cuando ese trabajo sirve para ayudar a alguien que lo necesita, la satisfacción es máxima. En “Rock contra el hambre infantil” había muchísimo trabajo de un montón de personas, mucha dedicación y mucha entrega. Nos merecíamos que todo saliera como salió y el premio de Fundal ha sido el colofón.

Beatriz Rico.

Beatriz Rico.

Debutaste arrolladoramente como actriz en el año 1995, a las órdenes de Pedro Masó. Entre ese año y el siguiente llegaste a rodar cinco películas. Seguro que en esos inicios ni se te pasaba por la cabeza que veinte años después, y por tu personaje en la película Las hijas de Danao (Fran Kapilla, 2014), recogerías un premio a la mejor actriz.

Tengo que corregirte: yo debuté a las órdenes de Antonio del Real en Los hombres siempre mienten, al lado de Gabino Diego. Lo cierto, y aquí no te voy a engañar, es que siempre pensé y tuve claro que mi carrera sería larga y me daría muchas satisfacciones, bien en forma de premios o del placer puro y duro de dedicarme a lo que más me gusta.

¿Cómo es trabajar con Fran Kapilla?

Siempre le estaré agradecida a Fran por permitirme abordar un personaje con un registro diferente a todo lo que había hecho antes. Fran fue valiente y arriesgado. Me alegro de no haberle fallado. Tiene muy buen carácter, es muy dulce, generoso, pero a la vez tiene totalmente claro lo que quiere y cómo lo quiere. Desprende un equilibrio y una serenidad que para un equipo de rodaje es importante.

En una sociedad convulsa e injusta como la que vivimos, ¿crees que el cine es lo suficientemente reivindicativo o debería serlo más?

El cine hoy por hoy no puede ser más reivindicativo porque creo que todos entendemos que, tal y como está la situación, lo que prima es la taquilla, y actualmente la gente reclama comedias. Podemos ser reivindicativos desde otras muchas plataformas, aunque quizá con menos repercusión que el cine. Momentos convulsos, ya sabes. Todo llegará, y confío en que, no dentro de mucho, haya un amplio abanico de argumentos en nuestras películas para todos los gustos, incluyendo a aquellos para los que los valores sociales ocupan un puesto importante.

La actriz lleva sobre los escenarios desde los viente años.

La actriz lleva sobre los escenarios desde los viente años.

Qué bello es morir es una comedia teatral que aborda el tema de la muerte y es dirigida por Esperanza Lemos. Ser protagonista de esa obra junto a Josele Román y Fran Antón, con guionistas como Antonia San Juan, Félix Sabroso y un largo etcétera, debe haber sido un privilegio. ¿Qué has aprendido de esta representación? ¿Cómo explicarías el mensaje de esta obra a las personas que todavía no la han visto?

Lo cierto es que ha sido una experiencia terapéutica. Desde hace años me planteo el tema de la muerte con miedo y confusión. Ha sido estupendo poder tratarla desde el punto de vista del humor y la esperanza.

Para aquellos que no lo sepan, diré que eres miembro de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, activista animalista y pro-Sáhara, además colaboras con Médicos Sin Fronteras, Cáritas o Libertad para Palestina. En el año 2010 acudiste al Parlamento de Bruselas para luchar por los Derechos de la Población Palestina. También eres Socia de Honor del Partido Animalista PACMA y embajadora de la Fundación Orange para niños con autismo. Decir esto de una artista debería avergonzar a muchas personas que están en el poder. ¿Por qué crees que hay tantas cosas por las que luchar? ¿Qué nos ocurre como sociedad? ¿Estás completamente decepcionada del ser humano?

No creo ser pesimista si digo que el ser humano ha fracasado como especie. Hemos fracasado. Por suerte, en mi vida he viajado mucho y he visto cosas terribles. Para mí, teniendo una cara conocida, es un deber moral el involucrarme y poder dar voz a quien no la tiene. Ten en cuenta que para mí hay veces que el ayudar es muy fácil, porque tengo la suerte de que me ponen delante un micrófono y puedo hacer llegar a la gente información o petición de ayuda que de otro modo sería imposible. Hay tantas fundaciones benéficas y ONGs porque los gobiernos no hacen su trabajo. Ojalá llegue un punto en que este tipo de ayuda social o humanitaria desaparezca porque no sea necesaria. Pero mientras lo sea, creo que es un deber de los que podemos considerarnos privilegiados el arrimar el hombro. Quiero decir, los que tenemos casa, una cuenta corriente en el banco y agua cuando abres el grifo. Eso para millones de personas son lujos inalcanzables.

En Mejor viuda que mal casada protagonizas —y escribes— un espléndido y complicado monólogo que triunfa allí donde va. En él, además de narrar en clave de sátira y humor algunos aspectos biográficos, criticas algunas convenciones sociales, como por ejemplo, el matrimonio. ¿En qué factor o factores crees que radica el éxito de esta representación?

Fundamentalmente en hablar a la gente de tú a tú. Es un personaje cercano del que enseguida el público se hace cómplice, porque cuenta realidades y miserias de nuestro día a día de manera directa y contundente. Siempre con sentido del humor. A la gente le gusta la identificación y sentirse parte del espectáculo, y por supuesto, reírse. Era un riesgo el hecho de tocar el tema del sexo de un modo tan directo, porque es algo que en los monólogos parece estar reservado exclusivamente para los hombres. Pero a la gente no sólo no le ha molestado, sino que les ha gustado. Y eso para mí, como mujer, es un logro.

A raíz de esta experiencia ¿piensas volverte a exponer ante el público con algún otro monólogo, teniendo en cuenta la presión y el desgaste que conlleva? Y sobre todo, ¿te has planteado escribir un libro?

De hecho, estoy a punto de estrenar Antes muerta que convicta, monólogo en el que también he contado como en el anterior con la colaboración del cómico Salomón y de la actriz y directora Pepa Rus. Yo no lo veo como un desgaste, lo disfruto muchísimo. De hecho, te diría que es hasta cómodo y muy gratificante, ya que en el escenario tengo una libertad que, obviamente, no puedes tener cuando compartes tablas con otros compañeros y un texto cerrado de un autor. Me encanta escribir y el libro es una cuenta pendiente. De hecho, creo que tengo ya un pequeño esbozo en mi cabeza.

¿Qué piensas de la realidad política que vive en la actualidad España?

Triste y decepcionante.

Beatriz Rico, durante una actuación con su grupo.

Beatriz Rico, durante una actuación con su grupo.                                                                                                    Foto: Alvisrock.

¿Tienes alguna idea para mejorar las cosas?

Sobre esto podríamos estar hablando horas y no me gusta meterme en política, solamente me quejo cuando veo injusticias o cosas mal hechas, porque callarme sería ser cómplice. A grandes rasgos, falta humanidad, generosidad, empatía. Falta mirar al prójimo como un igual, como si nos estuviéramos mirando en un espejo.

¿Qué consejo darías a esas jóvenes que quieren ser actrices pero ven un futuro incierto?

Que a día de hoy, en cualquier profesión el futuro es incierto. Que peleen por lo que quieren, porque pocas cosas hay mejores en esta vida que dedicarte a lo que te dicta tu vocación. Es un pasaporte a la felicidad. Pero que no naden contracorriente. Es importante saber interpretar las señales de tu corazón y tu intuición.

No todas las actrices pueden presumir de haber sido musa de Fernando Fernán Gómez. ¿Qué supuso para ti ganarte su confianza y qué le aportó a esa joven veinteañera que llevaba una maleta llena de sueños?

Fernando, aparte de darme un prestigio que fue importantísimo, me dio credibilidad ante mí misma y autoestima. Yo tenía, y sigo teniendo a veces, inseguridad. Me martirizo mucho con las cosas que considero que no están hechas de un modo casi perfecto. El día en que me di cuenta que Fernando apenas me dirigía y yo me acerqué a él bastante asustada y le pregunté el porqué, y él me contestó: “Si no te digo nada, es que está bien”, ese día para mí marcó un antes y un después como actriz. Podía confiar en mí misma. Si lo decía Fernando, tenía que ser verdad.

¿Cuál es tu filosofía de vida?

Descansar mucho. Trabajar en lo que me gusta. Hacer deporte. Leer, leer, leer. Emplear mi tiempo con la gente a la que quiero. Ayudar en lo que puedo e intentar tratar a los demás como me gustaría que me traten a mí. Intentar ser más paciente y aceptar que hay cosas que, incluso siendo imperfectas y dolorosas, son necesarias.

¿Qué le pides al futuro? A nivel personal y a nivel social.

Me encanta que me preguntes por el futuro a nivel personal, porque cuando te dedicas a esta profesión, siempre que te preguntan por el futuro te están preguntando por tus aspiraciones profesionales, y a mí, mi trabajo me hace feliz y me complementa, pero no es lo más importante de mi vida. A nivel personal, como madre que soy, ver a mi hijo sano, feliz, buena persona y con las ideas claras. A nivel social, no tengo ninguna aspiración, he pasado épocas mejores, épocas peores, y me adapto sin dificultad. En el plano profesional, seguir disfrutando con cada nuevo trabajo como lo estoy haciendo hasta ahora. Esto es una carrera de fondo y ya, puestos a pedir, un musical en Gran Vía y una película con 8 nominaciones a los Goya.

Y ya para terminar, una conclusión.

Soñar es gratis y muy satisfactorio cuando sabes que, si persistes, esos sueños se acaban cumpliendo.

Foto de portada de Alvisrock
José Antonio Olmedo López-Amor

Autor/a: José Antonio Olmedo López-Amor

José Antonio Olmedo López-Amor (Valencia, 1977) escritor, poeta, crítico literario y cinematográfico, ensayista, cronista y articulista. Ha publicado los libros 'Luces de Antimonio' (2011), 'El Testamento de la Rosa' (2014) y 'La soledad encendida' (2015). Ha participado, además, en diversas antologías entre las que destaca 'Cartografías de Orfeo' (2014). Mantiene el blog Acropolisdelapalabra.

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