Mala noche
Jul03

Mala noche

Ahora sé que aquella mujer jamás estuvo en mi habitación. Lo descubriría al amanecer, cuando carecía de respuestas para mi rostro, para mi mano, para nada, para nadie, todavía aturdido al otro lado del espejo. Del agrietado espejo de un bareto recién amanecido al que entré para calmar mi desconcierto. No había respuestas, pero sí una decisión. O un agotamiento. Pagué al camarero el coñac que había succionado para no caer allí mismo...

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Una cena exquisita
Jun12

Una cena exquisita

La velada había transcurrido según las más altas expectativas. La cena, sublime, colmada de exquisitos manjares, tuvo en el puré de coliflor con leche de almendras su plato estrella, y aconteció al compás armonioso de una conversación diversa, distinguida, sugestiva, con su pizca de picante, regada por las mejores cosechas, entre ellas un Rioja Bikandi de la añada 2005, que deleitó a los cuatro comensales.   Las señoras Guillamont y...

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En boca cerrada
Jun02

En boca cerrada

—Oye, ¿has visto a mi novia pasar por aquí? —Ajá, te diría que sí, si tu novia es la chica de andares alegres que viste faldas traviesas con gran desparpajo, y tiene, por el lado paterno, un primo carnal, uno de cuyos tíos maternos vivió en Barcelona cerca de diez años, y se casó al regresar con la sobrina preferida del tío de su madre, Ángel, invitando a su boda preferentemente, por las manías de cada cual, a todos los nietos impares...

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Superlativos tiempos
Abr28

Superlativos tiempos

—Buenos días. Quería una barra de pan. —Pues haber venido después. —¿Cómo dice? —Usted me ha hablado en pasado. —Creo que es una forma de cortesía. —Vaya. Pues era usted muy amable. —¿Ya no? —Pura cortesía. —¿Me la da o no me la da? —Lleva la mascarilla al revés. Así es imposible que se la dé. —Oh. Es que no me aclaro. ¿Ya? —Ya se ha dejado la nariz fuera. —Eso es más complicado. Es que… —Superlativa. —¿Qué? —Su napia. Parece una...

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Minimalismo
Abr08

Minimalismo

—El vagón está bien, es amplio. Y la litera parece cómoda. —Oiga, pero ¿qué hace usted aquí? —Buenas, señorita. No la había visto. Yo viajaré aquí. ¿Cómo? No, no y no. Mire, tiene que haber un error, me aseguraron que viajaría sola, o en todo caso con otra mujer, pero no con un… con un… con un… —Hombre. Esa es la palabra que busca. Conmigo no tendrá problemas, señorita. Yo siempre encuentro las palabras. —Ah, sí, y...

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