Arroz con leche y lágrimas
Nov17

Arroz con leche y lágrimas

Mi abuela, a diferencia del resto de las abuelas, siempre fue una cocinera pésima. Sin embargo, hacía un arroz con leche que hubiera deleitado al mismísimo Batel, el cocinero del Rey Sol. En las tardes de lluvia, solía sentarse en el sillón que tenía junto al balcón a ver las fotos del tío Pepe y del tío Alberto. Yo la observaba en silencio sacar los álbumes del cajón de la cómoda, acariciarlos como se acaricia a un animal herido,...

Read More
Un verano de amor, perdón y redención
Oct30

Un verano de amor, perdón y redención

Hay libros que olvido en el tiempo que me lleva colocarlos en la estantería; libros que me aburren o no me aportan nada y que dejo a medio leer —antes no solía hacerlo, pero ya sí. Otros, la mayoría, me enriquecen, me enseñan, me interpelan, me hacen pensar… Y hay una categoría de elegidos que pasan a  formar parte de mis esenciales. El verano que mi madre tuvo los ojos verdes es uno de estos. Ya desde el primer párrafo empecé a...

Read More
Vamos a durar dos días
Oct02

Vamos a durar dos días

Ramiro se agita en el sillón y el pañuelo en el que hace esos estúpidos nudos se le cae al suelo. Me agacho a recogerlo y se lo coloco de nuevo en el regazo. Me saca de quicio verle afanado en ese trajín inútil durante horas. Y no es que chochee, ni hablar, tiene la cabeza mejor que yo como de aquí a Lima, pero ha cogido esa maldita costumbre y no hay quien se la quite de la cabeza. No sé cómo Pepa lo aguantó tantos años. Acabamos de...

Read More
Reinventando a Benedetti
May18

Reinventando a Benedetti

Alrededor de las ocho y media, Benedetti apareció en el bar cuyas señas me había facilitado un colega de la facultad. El corazón me dio un vuelco. Estaba tan delgado y avejentado que me costó reconocerlo. Solo su bigote, canoso y poblado, y el hoyuelo de su barbilla permanecían inalterables. Vestía un abrigo de espiguilla y se apoyaba en un bastón. Me pareció muy pequeño, tal vez siempre lo fue o los años lo habían achicado, pero lo...

Read More
Que vuelvan los abrazos, aunque sean rotos
Abr27

Que vuelvan los abrazos, aunque sean rotos

Debo confesar que no llevo mal el confinamiento, excepto por la falta de abrazos. Por eso, cuando oigo que durante una larga temporada habremos de respetar ciertas medidas de distancia social, siento como si me dieran una coz en el estómago. Saber que cuando nos desconfinen va a pasar un tiempo, aún por determinar, hasta que podamos abrazarnos, besarnos o tocarnos como hacíamos antes, me aflige. Y así, voy como Quevedo: «A fugitivas...

Read More